La soja ya pisa el acelerador.

Elegir ciclos cortos, fechas tempranas de implantación y acortar distancia entre hileras son algunos de los consejos más comunes...

05deNoviembrede2005a las07:44

Según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, hasta el fin de semana pasado se llevaba sembrada apenas el 2,7% del área prevista para soja en la Argentina. Pero las lluvias que cayeron por esos días permitieron acelerar las tareas en las horas siguientes, como pudo comprobar Clarín Rural durante una recorrida por la zona núcleo entre martes y miércoles.

En este contexto, puede resultar útil para muchos productores repasar algunos conceptos importantes de cara a la siembra que están por comenzar. Y los que ya lo hicieron podrán saber si algo les quedó en el tintero.

Si una buena cosecha comienza con una buena siembra, más vale prestarle atención.

Como destaca un informe de la estación Concepción del Uruguay del INTA, que vale para su zona pero también para el resto del país, una de las primeras decisiones es la elección del cultivar. A esta altura, deben quedar muy pocos productores que no hayan decidido qué variedad sembrar, pero siempre hay una fuente interesante de datos para tomar esta decisión: la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso).

La información de la Recso permite saber qué cultivares rindieron mejor en cada zona para una misma fecha de siembra.

Justamente, la fecha de siembra es otra variante clave.

Por estos días comienzan a acelerarse las siembras en la provincia de Buenos Aires. Para el centro bonaerense, aunque vale también para otras regiones, no son pocos los que recomiendan adelantar las fechas de implantación, en busca de mejores rendimientos.

En una jornada organizada por el semillero SPS en 25 de Mayo, el asesor Héctor Baigorrí, ex coordinador de la Recso, recomendó prestar especial atención a la fecha de siembra, teniendo bien presente la disponibilidad de agua en el suelo. Si la condición hídrica no es una limitante, una fecha de siembra adecuada acerca a una variedad a la posibilidad de lograr su máximo potencial de rinde.

Baigorrí recomendó mirar los pronósticos, inclusive los extendidos, para intentar que el período crítico del cultivo coincida con las mejores condiciones ambientes posibles.

Hay que recordar que por cada día que la siembra se atrasa, a partir de la fecha ideal, se puede considerar que hay una pérdida promedio en el rinde de entre 20 y 30 kg/ha.

En la zona núcleo, en la medida en que la humedad lo permitió, se eligieron en buena medida fechas de siembra tempranas y grupos cortos. En ese caso, los técnicos recomiendan achicar la distancia entre hileras, para que las plantas cierren el surco lo más rápido posible.

Junto con la fecha de siembra debe definirse la densidad. "La ideal depende del cultivar (grupo de madurez y tipo de crecimiento, determinado o indeterminado), la disponibilidad de agua, la fertilidad del suelo y, precisamente, de la fecha de siembra. El objetivo es llegar a la cosecha con tallos desarrollados y con vainas a mayor distancia del suelo, que permitan un buen trabajo de la barra de corte de la cosechadora", indica el informe del INTA.

Una soja bien sembrada compite mejor contra las malezas y favorece la maduración uniforme del cultivo. "Cuando hablamos de uniformidad de siembra nos referimos a dos aspectos principales: al espaciamiento entre las semillas, que debe ser igual entre cada una, y a la profundidad a la que es depositada", dicen los técnicos.

Gustavo Duarte, asesor del CREA América, valorizó, durante una reunión en Trenque Lauquen, qué impacto puede tener cada una de las variables en los rindes.

Sostuvo que los grupos de madurez pueden significar un diferencial de 500 kg/ha, la fecha de siembra unos 300 kg/ha y la densidad unos 180 kg/ha.

Sobre qué se va a sembrar la soja tampoco es un tema menor. Duarte indicó que, según estudios llevados a cabo dur

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