Carnes argentinas, a punto justo.

Angel Becerra Soto, gerente de una empresa importadora, dice que para atrapar al público de Chile, la Argentina debería instruir acerca de cómo preparar asados...

19deNoviembrede2005a las08:05

Santiago, Chile.- Se cuenta por aquí que una vez alguien sugirió que la mejor forma de promocionar la carne argentina en Chile era "importar" asadores desde el otro lado de la Cordillera de los Andes, para que les transmitieran sus conocimientos culinarios a los consumidores chilenos, menos duchos en esas artes.

Palabras más, palabras menos, esa misma teoría es la que sostiene Angel Becerra Soto, gerente general de Socosur, una de las mayores importadoras chilenas de carne argentina. "Una buena campaña debería incluir programas en los que se instruya a los chilenos sobre la cocción de la carne y la preparación del asado, porque aquí no se preparan bien los cortes que vienen de la Argentina", opinó.

Para Becerra Soto, la carne argentina presenta características superiores a las de cualquiera de sus competidores, pero tiene un solo problema a los ojos del comprador chileno: contiene una gran cantidad de grasa. Aunque esa grasa es la que le da el sabor tan particular reconocido en el mundo entero, tiene una muy mala prensa entre los consumidores, y los vendedores minoristas, que prefieren ahorrarse la molestia de limpiar los cortes.

Por tal motivo, para este importador es fundamental cambiar la mentalidad del chileno que rechaza la carne con grasa. "Se les debe enseñar que ése es un aspecto positivo, que se puede cocinar con grasa y que no necesariamente ésta se debe comer", afirmó este ingeniero comercial recibido en la Universidad de Chile.

Otra sugerencia que propone Becerra, desde su experiencia de 24 años como importador, es la masificación de la promoción y la mayor llegada al consumidor medio, que es el que influye en el aumento del volumen de compras. "Además, el que tiene un alto poder adquisitivo consume cortes que difícilmente la Argentina destine a este mercado, porque son los que envía a la Unión Europea. Por esa razón, resultaría más conveniente ampliar el espectro."

Respecto de la campaña que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) ha puesto en marcha en este país (con el costo de 500.000 dólares), Becerra Soto opinó: "Todo lo que se haga para publicitar la carne argentina es muy provechoso, pero creo que falta ir más allá, tener en cuenta las características propias del país en el que se promociona el producto".

Posibilidad

En esta época se abre una gran posibilidad para los exportadores argentinos. El buen momento por el que pasa la economía chilena ha influido considerablemente en el aumento del consumo de carne vacuna. En 2005, el consumo por habitante por año trepó a 24 kilos y se espera que pronto llegue a los 30.

De enero a septiembre de este año, Chile importó 31.540 toneladas de carne vacuna argentina, por un valor aproximado de 72 millones de dólares. La Argentina posee hoy un 39% de este mercado y debido a la salida de competencia de Brasil, por la reaparición de la fiebre aftosa, está en condiciones de captar el 80%, según estimaciones del Ipcva (ésa era la participación que tenía antes del cierre por el último brote de fiebre aftosa en 2003).

"Yo creo que en 2006 la carne argentina va a batir récord y va a ocupar un lugar de privilegio acá", dijo el importador, que tiene como principales proveedores argentinos a Corina, Finexcor y Exal. Claro que, a su entender, si el país quiere aprovechar estos buenos vientos debe trabajar algunos aspectos en los que sus competidores le han sacado ventajas, como el empaquetado o la homogeneidad de los cortes. En lo que a sabor se refiere, insiste en que la carne argentina no tiene rival y que el gran impacto que la va a consolidar en su país se producirá cuando se les transmitan a sus compatriotas los secretos para cocinar un buen asado. De cumplirse su predic

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