Preocupa en Wall Street la mala relación del Gobierno con el FMI

Varios analistas se mostraron escépticos sobre un posible acuerdo con el organismo

25deNoviembrede2005a las08:22

El escepticismo domina en Wall Street a la hora de analizar las relaciones entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI): las negociaciones podrán tomar meses o años y quizá no prosperen, afirman analistas de tres de los principales bancos comerciales y de inversión internacionales.

"El FMI no piensa que la Argentina realmente necesite su dinero y es reacio a apoyar elementos del marco de políticas que es inverosímil que ceda el Gobierno", dijo el director ejecutivo del área de investigaciones para América latina del banco UBS, Michael Gavin, a LA NACION. Por eso, explicó, "somos escépticos de que el país pueda alcanzar un acuerdo con el FMI".

"Nuestra visión es que el país puede arreglárselas sin el dinero del FMI, y aunque podría beneficiarse de algunos de los consejos del Fondo, el Gobierno los rechazaría, con o sin programa", argumentó Gavin desde Nueva York.

El economista jefe para América latina del Bank of America, Manuel Suárez Mier, también cree que "es crecientemente más posible que la Argentina no finalice un nuevo acuerdo con el FMI", cuyas autoridades "desearían que el Gobierno levante sus restricciones a las tarifas de los servicios públicos privatizados, que permanecen detrás de la inflación en los últimos tres años".

Suárez Mier cree que el FMI también reclamaría "negociar con los tenedores de la deuda en default que no se sumaron al canje de la deuda", pero como el presidente Néstor Kirchner rechazaría esa posibilidad, "crecientes niveles de financiación serán requeridos a Venezuela".

El analista para mercados emergentes del Morgan Stanley, Pablo Morra, optó por evaluar el impacto en la cartera financiera, en un alerta que el equipo del banco Bear Stearns también difundió entre sus clientes. "Es una buena noticia para los precios de los activos argentinos que las negociaciones finalmente comiencen. Sin embargo, los inversores no deberían sobrexcitarse con la novedad porque las discusiones serán duras y podría tomar un tiempo para que el acuerdo se materialice, si es que se materializa", dijo.

Para Gavin tanto la Casa Rosada como el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato, se encuentran ante una encrucijada. Para la Casa Rosada, por razones de interés propio: "Aún en 2007, pensamos que el Gobierno podría pagarle al Fondo con un mínimo apriete de su cinturón. Quizá no desee apretarlo en un año electoral, pero no siempre se puede obtener lo que se quiere", ironizó.

Sólo en vencimientos impostergables, la Argentina debería afrontar pagos por más de US$ 10.000 millones en los próximos tres años sólo con el Fondo Monetario, a los que deben sumarse sus compromisos ineludibles con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

"Dicho eso -destacó Gavin-, tampoco es confortable para el FMI estar enemistado con la Argentina para siempre, y el Club de París eventualmente querrá que un acuerdo del Fondo renegocie las deudas bilaterales del Gobierno que aún están en default. Por eso, quizá haya un programa en algún punto de los próximos 12-24 meses."

Suárez Mier es aún más pesimista y sospecha que las precauciones que circulan en esta capital también alcanzan a la Casa Rosada, según expuso en un informe a los inversores del Bank of America. "Creemos que Kirchner quizá conjeture que después de su trato descortés al presidente George W. Bush y otros líderes regionales en Mar del Plata, él ha comprometido el apoyo de los Estados Unidos que ha recibido hasta ahora en el directorio del Fondo, apoyo que pensamos es la razón principal para el inusual trato gentil del Fondo hacia la Argentina", expuso.

"A estas alturas, Kirchner quizá piense que una alianza más fuerte con el vocero más crítico de Bush, Chávez (y sus petrodólares) es la a

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