La semilla, hacia horizontes lejanos
Fuerte inversión en Salto, Buenos Aires, para exportar más semillas con destino al Hemisferio Norte.
La carrera biotecnológica le está dando a la Argentina muchas posibilidades. Pero hay una que no es de las más conocidas por el público. Se trata de la posibilidad de ofrecer al Hemisferio Norte semillas en contraestación, un servicio por el que las firmas líderes en el mundo están dispuestas a pagar un importante valor agregado, ya que les permite ganar un año en la multiplicación de sus productos.
Un grupo de jóvenes argentinos avizoró la oportunidad hace 10 años, cuando comenzaba la revolución genética en el campo. Fundaron Satus Ager, una semillera que nació para hacer "producción en invierno", definido así desde el otro lado del mundo. Les fue tan bien que ya exportaron más de 2.500.000 bolsas de semillas de soja y más de 30 mil toneladas de semillas de maíz, creciendo un 15% por año.
Como saben que "esto recién empieza", la semana pasada, en su planta de Salto —tienen otra también en Arrecifes— inauguraron una segunda línea de secado y acondicionamiento de semillas de maíz en espigas, con la que duplicarán su capacidad.
En latín, Satus Ager quiere decir "campo que produce" y hoy la empresa tiene más de 140 personas en forma estable, 3.500 temporarios en 14.000 hectáreas de siembra (en campos alquilados) y otro centenar con labores estacionales en la planta.
