Los biocombustibles, con el tren en la estación
Aunque se multiplican los anuncios, los proyectos de inversión en marcha son pocos.
Luego de la reglamentación de la ley de biocombustibles en la Argentina, la pregunta es cuán cerca de explotarse se encuentra este negocio en el país, a la luz de una fuerte demanda internacional liderada por los Estados Unidos y una incipiente expectativa por el corte obligatorio en el mercado interno. Por lo pronto, aunque se multiplican los proyectos de inversión, son bastantes menos los proyectos en marcha. La mayoría de ellos, direccionados a la exportación.
La demanda de cereales y oleaginosas en el mundo se está moviendo por estos días al ritmo de la demanda de biocombustibles, abriéndose un nuevo paradigma en el mercado granario, sobre todo, ante la decisión de los Estados Unidos de no depender más energéticamente de los países con los cuales mantiene conflicto por el petróleo, como Irak o Venezuela.
A modo de ejemplo, la industria del etanol en el país del norte se expandió a una tasa increíble. La producción en 2006 alcanzó aproximadamente los 5.000 millones de galones, superando en más de dos veces la cantidad producida en el 2001 y con expectativas de volver a duplicarse en los próximos años.
En ese sentido, se abrió un nuevo horizonte a nivel internacional, siendo ahora el maíz la vedette de las plazas granaria para el consumo del etanol.
