Más allá de la coyuntura, sólo se conseguirá alcanzar los precios internacionales del trigo diferenciando las calidades para cada mercado
El cultivo de trigo en Argentina es el que ha tenido mayores dificultades en los últimos quince años en lograr un precio acorde a los valores internacionales.
El valor del cereal queda extremadamente expuesto a la diferencia entre el tonelaje disponible para exportar y las necesidades de importación de nuestro socio en el Mercosur, Brasil. Esto deviene de la falta de otros compradores genuinos par a nuestro trigo, debido a varias razones: no somos confiables en la cantidad de trigo que tenemos para exportar año tras año y hay serios problemas en la apreciación de la homogeneidad del trigo argentino por parte de nuestros compradores.
El 100% del trigo argentino termina en un molino harinero, sea en Argentina o en algún país importador. Los molinos modernos y los usuarios de sus harinas operan procesos que son mayoritariamente automáticos, y por ende, su mayor necesidad es la homogeneidad de su materia prima.
Para eso tienen que poder saber lo que compran y poder repetir el proceso en el tiempo.
