Bancos: pese a los precios, la city es ultraconservadora

Aunque las cotizaciones siguen cayendo, las acciones de los bancos locales no encuentran inversores.

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15deJuliode2008a las07:30

Pasa como con las divas de la tele: se miran y no se tocan. Hablamos de las acciones de los bancos. Chivo expiatorio por excelencia de la crisis local, los papeles cotizantes del sector financiero ostentan el raro privilegio de haber captado en toda su inextricable dimensión el incremento en la percepción del riesgo argentino. Esto las ha sumido en precios de liquidación que, incluso por ratios, dejan en off-side a sus pares regionales. Pero también las ha marginado del menú inversor.

Cierto es que el contexto internacional desfavorable ya había deparado grandes zonas de incertidumbre que fueron avanzando en dirección emergente, a la par que se declaraban incumplimientos en el mercado de créditos sub-prime. La consecuencia mediata fue una salida de capitales de los países con riesgos estructurales –como la Argentina– que desembocó en una liquidación de los instrumentos de deuda pública (bonos) y de la privada pero con exposición al sector público (acciones de los bancos).

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, hubo algunos ingredientes que se sumaron y que llevan la inexorable marca de lo autóctono: la intervención en el Indec y la actual crisis entre Gobierno y campo pueden dar cuenta de ello. A eso se agregó la emocionante saga de pasión, muerte y resurrección de los bonos largos como el Discount y el Par, que bajo el auspicio de Martín Redrado y la generosa billetera del Banco Central, han podido seguir boyando. El resto es historia conocida con final en suspenso. Las acciones de las entidades financieras ya acumulan 50% de caída promedio con respecto a 2007 y todavía no hay tierra firme a la vista. Sí, en cambio, hubo algunas preguntas: ¿es buen negocio aprovechar los precios de remate?

Por ahora no

La gente de la city es más conservadora que los propios inversores. Con raras excepciones, señalan que las perspectiva no es favorable aún porque al venderlos, estos papeles son utilizados por inversores para bajar riesgo de sus carteras. La clave: que estén baratos no significa que haya que comprarlos. La inercia es negativa.

Y la incertidumbre tiene su centro en la proyección del negocio de la intermediación financiera. Con tasas de plazos fijo por encima del 15% anual, líneas de préstamos estranguladas, una merma en la financiación a los sectores productivos y con tasas activas que no maridan con la realidad salarial y operativa de los potenciales tomadores, el negocio legítimo por excelencia de los bancos se encuentra en terapia intensiva. Esto ha deparado temores de los inversores que no han dudado en desprenderse de las acciones en la hipótesis de que el próximo balance correspondiente al segundo trimestre del año podría mostrar, a diferencia del primero, un severo daño en la generación de nuevos negocios del sector crediticio. Por otra parte, la gran participación que tienen los títulos públicos en el activo de las entidades también abre puntos suspensivos. ¿Hasta cuándo?

Por Julián Guarino.

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