Crisis en el Gobierno: sorpresivo voto del vicepresidente Cobos contra las retenciones móviles kirchneristas

Tuvo que desempatar luego de que la votación en el Senado quedara igualada en 36 legisladores por lado. Con la decisión, terminó de quebrar su relación con el oficialismo, que había quedado muy desgastada por desencuentros en los últimos tiempos. Y dejó una situación de virtual ruptura entre Presidenta y vice.

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17deJuliode2008a las04:36

El fracaso en el Congreso ubicó además en una situación muy complicada al kirchnerismo, que había hecho una fuerte apuesta a favor del proyecto. La definición todavía está abierta.

El vicepresidente Julio Cobos se vio finalmente obligado a desempatar en la votación del Senado sobre las retenciones móviles. Y, contra lo que muchos esperaban, rechazó el proyecto kirchnerista, con lo que dejó una situación de virtual ruptura con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y dejó en una situación muy complicada al oficalismo, que habpía hecho una apuesta muy fuerte a la ratificación del esquema en el Congreso. El resultado desató el festejo del campo.

Al momento de que votaran los senadores, con presencia perfecta, el tablero mostró el empate: 36 votos a favor del proyecto que llegó de Diputados y 36 en contra. Antes de la segunda votación, que también terminaría igualada y en la que Cobos debió desempatar, el vicepresidente pidió la palabra. "Obviamente el consenso no está presente, está el país partido", arrancó. "Hoy debe ser el día más difícil de mi vida", agregó.

Después de un discurso que ofreció con voz temblorosa, Cobos pidió un cuarto intermedio que fue rechazado. El primero en hacerlo fue el titular del bloque kirchnerista, Miguel Pichetto, quien lo hizo en términos secos y concisos: "Tengo instrucciones. Lo que haya que hacer, hagámoslo rápido".

El Senado pasó entonces a la segunda votación, que volvió a mostrar un empate con 36 votos para cada lado. El vicepresidente volvió a hablar antes de desempatar. Con la voz prácticamente quebrada, se refirió a las contradicciones entre los reclamos de fidelidad al Gobierno y lo que dictaba su corazón.

"No creo que sirva una ley que no dé solución a este conflicto. La historia me juzgará, no sé cómo. No puedo acompañar, y esto no significa que esté traicionando a nadie, estoy actuando de acuerdo a mis convicciones", anticipó su negativa, para inmediatamente hablar de la "oportunidad" que tiene la Presidenta para enviar un nuevo proyecto que reúna "todos los aportes que se han hecho". "Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo", concluyó.

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