Rusia, el principal destino de la carne argentina, restringirá sus compras

El lunes próximo, Moscú anunciará la obligación de certificar que la carne que se le vende fue alimentada a pasto, requisito que las plantas locales aún no pueden cumplir.

17deJuliode2008a las07:27

Con los precios internos limitados en niveles difíciles de cumplir, la exportación cupificada cuando no directamente vedada, y con su mejor negocio, la cuota Hilton que compra la UE, deprimido por más de 6.000 toneladas que no se pudieron enviar el año pasado y otras 2.000 extra acordadas que ahora están amenazadas por un giro de la diplomacia local, si algo le faltaba a la cadena cárnica argentina era que Rusia, su principal mercado en volumen, le dejara de comprar. Esto, o al menos una fortísima restricción de sus compras, es lo que comunicará que hará ese país el próximo lunes.

Ocurre que el servicio sanitario ruso (Rosselkhoznadzor) ha detectado elementos potencialmente nocivos en partidas de carne importadas, de modo que comprará sólo carne de animales alimentados a pradera. Más allá de que la medida pueda servir como presión o tener metas recaudatorias ocultas, el tema tiene relación con la sojización. Por este fenómeno, la agricultura avanzó sobre campos ganaderos, y cada vez más los animales se terminan, como se dice en la jerga, en feedlots, establecimientos donde engordan en corrales a base de granos y suplementos, en lugar de pastar donde tradicionalmente se hacía la llamada invernada, en la Pampa Húmeda, cada vez más ocupada por soja.

Más allá de sales pesadas y anabólicos en carne de otros países, lo que dicen haber detectado los rusos en carne proveniente de Sudamérica es residuos de proteínas animales, atribuibles a que los vacunos fueron suplementados con harina de pescado. Algo similar sería la causa de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, o mal de la vaca loca (causada por alimentar vacunos con harina de carne o de hueso de rumiantes).

Rusia le aplicará la restricción, entre otros países europeos y Australia, a la Argentina y Brasil (fuerte en carne de feedlot). Fuentes ligadas al gobierno ruso dicen que la medida también caería sobre Paraguay y Uruguay, para evitar que triangulen carne de sus vecinos mayores.

Según las fuentes, Moscú tomó la decisión aprovechando que la fuerte inflación alimentaria que padece, del orden del 25% este año, hizo caer la demanda de carne. Aunque es ahora en verano cuando consume más carne, el gobierno también habría aprovechado el momento por la menor repercusión pública en época estival.

Encarecimiento

Ahora, los frigoríficos locales deberán presentar una especie de certificado que acredite que los animales fueron criados a campo, dato que el sistema de trazabilidad local no incluye. Es decir, más allá de la limitación de los animales exportables, tendrán un complicado trámite que descuentan oneroso. De hecho, Rusia tiene en el país una delegación de su servicio sanitario (situación que no se da con ningún otro país) a la que se le debe abonar una suma no despreciable si se quiere exportar a ese destino, cosa que los frigoríficos hacen por los buenos precios que paga el país.

La situación es seria: en los últimos años, Rusia se ha convertido en el principal mercado para la carne fresca argentina en toneladas, con el 36% de lo exportado en 2007 y lo que va de este (llegó al 60% en 2006), y es un muy importante comprador de menudencias y vísceras. A su vez, la Argentina es uno de sus principales proveedores de carne, al punto de que, según fuentes ligadas al negocio, la veda a las exportaciones de carne impuesta por el Gobierno en abril le generó un alza inflacionaria del 2% a Rusia.

Los otros países afectados por la nueva disposición son Dinamarca, Alemania y España (por sus posibilidades de triangular el comercio), Francia e Italia, por su propia producción, y Australia, cuya restricción sería más nominal que efectiva, e

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