La mayoría automática en el Senado nunca existió

“Nunca pensamos que teníamos más de 36 votos“, comentaron cerca del jefe de bancada Miguel Pichetto.

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18deJuliode2008a las07:04

La mayoría automática, que le daría al oficialismo el triunfo en el Senado, nunca existió. Con el resultado puesto, es lo que admiten tanto aquellos que votaron a favor de las retenciones, como quienes lo hicieron en contra. En el error de cálculo, que la semana pasada llegó hasta la exageración de 48 votos a favor, se obvió el voto negativo de quienes pertenecen al Frente para la Victoria pero representan a provincias sojeras: Carlos Reutemann y Roxana Latorre (Santa Fe), Juan Pérez Alsina (Salta), Rubén Marín (La Pampa). Tampoco había esperanzas con los peronistas disidentes Juan Carlos Romero y Sonia Escudero (Salta), ni con el radical K Pablo Verani (Río Negro).

En el cálculo sin esos siete, todavía el oficialismo podía sumar 41. Pero ese número tampoco era realista, porque allí no se contaban la negativas de los fueguinos María Rosa Díaz y José Martínez, ya que su provincia está al borde de la cesación de pagos, y la gobernador Fabiana Ríos necesita paliar esto con ayuda de la caja nacional. Tampoco se restaba a los catamarqueños del Frente Social y Cívico, Oscar Castillo y Marita Colombo. De esta forma, los votos positivos que ya se calculaban en 37, finalmente bajaron a 36 porque fallaron varias previsiones juntas.

La primera, que el santiagueño Emilio Rached votaría a favor. El ex vicegobernador del radical K Gerardo Zamora, e íntimo amigo de él, nunca anticipó su voto, pero el repaso de sus antecedentes hubiera bastado para prever una negativa. Vive en Pinto, un pueblo rodeado de soja, nunca se comprometió a votar sí ante Zamora, y llegó al Senado cuando el debate llevaba cinco horas. “Estuvo muy nervioso pero vivió bien su decisión. Cada vez que viene a nuestro pueblo, de unos 6000 habitantes, se va al campo para hablar con los amigos que lo vieron crecer en su carrera política. Acá en Pinto plantamos soja, pero también sorgo y maíz”, le contó a El Cronista Fanny Simón de Rached, su madre.

De los votos perdidos a último momento, el que más sorprendió fue el de la riojana Teresita Quintela (Frente para la Victoria). “El martes se reunió con Cristina y estaba todo bien, pero a la mañana siguiente declaró que votaría en contra”, admite un operador K. Con este escenario, los votos positivos ya eran 35, pero se llegó a uno más con Ramón Saadi (Catamarca). “En la Casa Rosada sabían que nunca tuvimos más votos asegurados. Si Alberto Fernández quiso creer que Zamora convencería a Rached, no sé con qué evidencia lo hizo”, pasan factura desde el Senado.

El golpe de gracia fue, según algunos, la propia inflexibilidad del oficialismo con la resolución 125. El fueguino Martínez ofreció su voto si en lugar de ratificar esa resolución, se hablaba de “instituirla”, pero el kirchnerismo no quiso tocar una coma. “Si eliminábamos el artículo 1 y 2, o se establecía un techo para la alícuota móvil, el resultado hubiera sido claramente favorable. Esto se podría haber trabajado en el cuarto intermedio que propuso Cobos”, reconoció Verani.

Por Lucio Di Matteo.

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