El efecto campo abrió heridas entre los legisladores K

Los bloques de diputados y senadores justicialistas se someterán a una fuerte discusión interna. Las retenciones no volverían a ser tratadas en el Congreso.

18deJuliode2008a las07:19

El kirchnerismo en el Congreso esperará que decanten las aguas antes de comenzar con redefiniciones sobre el rearmado de los bloques y de sus alianzas. La rodada provocada en la madrugada de ayer por su propio vicepresidente, Julio Cobos, y la conducta de varios peronistas, además de opositores, dejó rencores y preocupación en las filas K.

El tema será el eje del encuentro que está previsto para hoy a las 18 en Olivos, donde Néstor y Cristina Kirchner recibirán a los diputados y senadores que acompañaron con su voto el proyecto oficial de retenciones móviles. Se espera que se hable de política y se haga un reconocimiento por el respaldo y lealtades demostrados.

Más allá de que los legisladores se vean cara a cara con los Kirchner, la conducción del bloque senadores K decidió dejar pasar una semana para encarar un debate interno. “Hay que tranquilizar los ánimos y no tomar decisiones en caliente”, reconoció una fuente legislativa. Saben que deben ser cuidadosos a la hora de analizar el comportamiento de quienes dieron la espalda. Es que queda mucho tiempo por delante y varias iniciativas parlamentarias por tratar.

Como es obvio, el golpe del debate de la madrugada del jueves lastimó. “Nosotros operamos mal. El Gobierno tampoco nos ayudó. No vino nadie al Senado, todo se manejó por teléfono”, fue la autocrítica de otra fuente consultada.

Hasta el respaldo del catamarqueño Ramón Saadi fue adjudicado casi a un alineamiento cósmico. El enfrentamiento del gastronómico Luis Barrionuevo y del gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral –enemigos políticos de Saadi– con la Rosada fue la razón esgrimida por los oficialista para explicar el salto del catamarqueño.

El Frente Para la Victoria vive un nuevo escenario en el Parlamentario. En la Cámara alta, ocho senadores considerados aliados votaron en contra del Gobierno. Pero las miradas son distintas sobre ellos. El salteño Juan Carlos Romero se lleva los principales dardos. Los K lo acusan de haber jugado “con absoluta intencionalidad contra el Gobierno”. En cambio, quieren analizar las posturas del pampeano Rubén Marín y el santafesino Carlos Reutemann.

En Diputados, la situación no fue diferente, pese a que el proyecto oficial fue aprobado en forma ajustada. Catorce fueron los justicialistas que votaron por la negativa. De ellos, cinco (como los bonaerenses Felipe Solá y Graciela Camaño) son presidentes de comisión. “Cómo hacemos con los compañeros que, sin ser tan conocidos, pusieron la cara y acompañaron, mientras otros que tienen a cargo comisiones no lo hicieron”, dijo una fuente legislativa.

Cobos fue y será objeto de análisis. Sin embargo, nadie explica las razones por las cuales el oficialismo, tan flojo de números, igual arriesgó en el Senado. Las voces sostienen que “en el Gobierno se esperaba que (el mendocino) votara a favor”. A partir de ahora, la relación del bloque con el vicepresidente será solo institucional.

El rechazo del Senado dejó un escenario incierto. Es que se abrieron dos interpretaciones una basada en el reglamento del cuerpo y otra en la Constitución. Por un lado consideran que cuando la Cámara revisora rechaza una media sanción, el tema no puede ser tratado en el mismo año y que los dictámenes de minoría existentes forman parte del mismo y no pueden ser debatidos, como ocurrió ayer. Si se los consideran nuevos proyectos, por estar referidos a cuestiones impositivas deben ingresar por Diputados.

Otra visión sostiene que los despachos de minoría debieron tratarse igual como simples modificaciones al proyecto original. En lo que todos coincidieron es en que, en el contexto actual, la discusión sobre retenciones está agot

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