La soja espera su turno - Por Flavia Rossi (*)

La decisión de demorar las ventas está bien fundada. Si los precios FOB del miércoles hubieran pagado un arancel de 40%, el precio interno habría llegado a mil pesos.Si bien es alcista para los precios la esperada baja de las retenciones, el volumen que aún queda por vender (20 millones de toneladas) sería una limitante.

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18deJuliode2008a las07:23

El rechazo del proyecto oficial en el Senado abre la puerta a una situación intermedia entre el actual régimen de retenciones móviles de la resolución 64/2008 (la que modifica a la 125) y el anterior sistema de retenciones fijas previo al 11 de marzo.

Esto significa que el mercado está esperando que las retenciones bajen del 47 por ciento que tributa hoy el poroto de soja, lo que sería alcista para los precios internos.

Los días previos a la votación el mercado de soja reflejó íntegramente la capacidad de pago del sector exportador (no de las fábricas que podrían haber pagado algo más). El FOB de mercado estuvo en 573 dólares el miércoles, lo que con un arancel de retenciones próximo al 47 por ciento (268 dólares) y unos 11 dólares de gastos de fobbing arrojó una capacidad de pago idéntica a la pizarra (880 pesos ó 294 dólares).

Lo interesante de señalar aquí es que si la exportación del complejo aceitero estuviese funcionado normalmente, la pizarra podría haber sido alrededor de 60 pesos más alta.

Pocos movimientos hubo el día jueves. No hubo ventas de soja en recinto de la Bolsa de Comercio de Rosario y sólo se tuvo al Mercado a Término de Buenos Aires como referencia.

Allí los futuros operaron en su límite de subas (10 dólares excepto la posición más cercana que por estar en período de entrega no tiene topes) cotizando a un máximo de 317 dólares para la entrega en julio (casi 950 pesos), a pesar de que Chicago bajó casi 20 dólares.

Como se observa, la demanda estuvo dispuesta a pagar más de lo que podía con tal de aprovechar en nuevo contexto, apostando a que las retenciones será menores, y mayores los precios.

Fijar objetivos. La decisión de esperar para vender está bien fundada. Si los precios FOB del miércoles hubieran pagado un arancel en torno al 40 por ciento, el precio interno al productor podría haberse acercado a los mil pesos. Conviene tener en cuenta que tanto el conflicto por las retenciones como la maraña de resoluciones creadas durante los últimos meses llevarán tiempo para resolverse.

Un nuevo proyecto volverá a ser tratado en el Congreso y es muy probable que se mantenga la resolución 64 hasta que se encuentre un camino alternativo.

Es posible que el Poder Ejecutivo la adapte a lo que pide la mayoría, aunque hasta entonces eso es sólo una apuesta y convendrá tener en claro los objetivos para disparar las ventas.

Si bien es alcista para los precios la esperada baja de los aranceles, existen factores que pueden limitar el potencial de subas. Durante los últimos meses sólo se negoció lo indispensable, lo que hizo que se esté acumulando la soja en Argentina. Quedan por comercializar unos 20 millones de toneladas en el mercado interno –dos más que el año pasado– y es reducida la intención de venta. Se molió menos durante los meses de cosecha, es probable que esa pérdida no se recupere (el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ya recortó su estimación en el informe de julio) y el Gobierno de Santa Fe está considerando quitar los beneficios impositivos que reciben las industrias.

En dos meses (mediados de setiembre) entrará al circuito internacional el poroto estadounidense y los precios FOB de los granos y aceites vegetales –incluido el aceite argentino– operaron en baja durante julio presionados por la corrección del petróleo.

Todavía conviene esperar para vender pero será necesario mantenerse atento a cómo sigue la película.

(*) Analista de mercados de fyo.com

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