El temor sobre la capacidad de pago del país no se disipó

Analistas locales y calificadoras advierten que, por el conflicto con el campo, la caída en las expectativas de crecimiento dificultará los pagos de deuda desde el año próximo.

21deJuliode2008a las07:48

La derogación de la suba de retenciones a los granos, el viernes pasado, descomprimió levemente el lastre del “riesgo político” que lleva la Argentina en los mercados, pero no disipó los temores sobre la capacidad de pago del Gobierno en los próximos años. En las calificadoras y consultoras locales creen que, por efecto del conflicto, hoy son mayores las expectativas de una desaceleración en la economía. Y eso, dicen, acotará aún más los niveles de recaudación, obligará a aumentar el gasto público y provocaría serias complicaciones con los vencimientos de deuda en 2009.

“No necesariamente la derogación de las retenciones alivie la situación. Los desafíos fiscales hacia el próximo año son más grandes, y el aspecto más importante por determinar es cuán fuerte será la desaceleración en la actividad económica, que es lo que estamos viendo. Habrá que ver si hay caídas mayores en la recaudación, y cómo el gasto se ajusta a este esquema”, explicó a El Cronista el director de Standard & Poors, Sebastián Briozzo.

Ya hay clara señales de eso. Por ejemplo, en los últimos datos de recaudación de junio: el IVA DGI (que excluye “Aduana”) creció 24,8% en doce meses; y el impuesto a las ganancias, un 21%. Eso que indicaría que, a juzgar por estimaciones inflación anual cercanas al 35%, la recaudación actual se redujo notablemente en términos reales.

El viernes, el mercado recibió con cierto optimismo la vuelta de Cristina al 11 de marzo pasado. El riesgo país bajó de un plumazo 38 puntos, para ubicarse por primera vez desde el 25 de junio debajo de los 600 puntos básicos (599 pb); y el Credit Default Swap (CDS) se redujo de 730 pb a 714 pb. Pero los analistas desestimaron esas mejoras: el recorte es apreciable, pero los indicadores siguen siendo exorbitantes.

El problema: se descuenta que, para evitar un freno en la economía, el Gobierno buscará aplicar la misma receta fiscal de los años anteriores, con una fuerte inyección de liquidez –mejorando los ingresos de los asalariados– que artificialmente estimule el consumo y motorice la actividad. “Aumentan las chances de un paquete reactivante, porque la percepción es que el tercer trimestre va a ser muy flojo: un bombeo al gasto agregado, con políticas expansivas al consumo, para ganar popularidad por medio de la economía. Así, habrá un mejor cuarto trimestre, pero un peor 2009”, aseguró la especialista Andrea Broda. Eso, dice, oscurecerá el panorama de la deuda: “Desde el punto de vista fiscal, está mucho más complicada la cosa: el Gobierno está raspando todas las cuentas, tiene los mercados cerrados y vive de lo propio. Estamos usando todo lo que tenemos, y se nos agota a fin de año. No habrá mucho colchón para el año que viene”, agregó. Para el año próximo se prevén vencimientos de deuda por u$s 9.300 millones.

En Standard & Poor’s evalúan, día a día, las noticias de la intrigante política local, para definir si hacen o no efectiva la “perspectiva negativa” que asignaron hace dos meses a la calificación (B+). “Desde entonces, hubo un deterioro. El conflicto con el campo ha dejado secuelas, hasta el momento, de desaceleración económica; y eso hace más difícil el desafío fiscal”, precisó Briozzo. En Moody’s, en tanto, la nota es tan baja que, afortunadamente, ya supone estas desgracias. “Sí, creo que las probabilidades de desacelaración aumentaron, pero eso no debería tener impacto sobre la calificación que tenemos (B3). Con esta calificación ya estamos señalando que nosotros pensamos que la Argentina tiene uno de los riesgos de default más altos de los 110 países que calificamos en el mundo”, explicó el analista de Arge

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