La pelea con el campo resquebrajó la mayoría oficialista en Diputados

Antes el Gobierno conseguía quórum cómodo. Ahora deberá esforzarse.

23deJuliode2008a las07:23

Con la convocatoria del pasado viernes a Olivos, la presidenta Cristina Kirchner les hizo un flaco favor a los diputados oficialistas que pretenden contener a los díscolos dentro del bloque, frente al riesgo de perder futuras votaciones.

Horas antes de ese encuentro, del que Cristina marginó a los que votaron contra las retenciones móviles, Agustín Rossi, jefe de la bancada K, recibió un ultimátum de Felipe Solá: "Nos están forzando a hacer rancho aparte", le dijo. Solá es el referente de los disidentes, que suman 13 que tienen las valijas preparadas por si deciden emigrar más una que acaba de armar su propio bloque unipersonal, la santiagueña Marta Velarde.

Voceros del bloque admitieron que Rossi quedó preocupado, en vista de que el kirchnerismo sólo puede contar ahora con 111 incondicionales y requiere de los 18 aliados de distinto pelaje que los acompañaron en la votación de las retenciones para asegurarse el quórum de 129, imprescindible para garantizar la aprobación de leyes polémicas. Antes del conflicto con el campo, los K llegaron a arrastrar 160 votos entre propios y aliados.

El santafesino tendría algunos aliados en esa tarea, entre ellos uno de su vice, el bonaerense José María Díaz Bancalari. Pero el otro vice, Carlos "Cuto" Moreno, sería partidario de aplicar mano dura, al igual que Carlos Kunkel y otros miembros de la mesa que reportan directamente al ex presidente y jefe del PJ, Néstor Kirchner.

El planteo de los duros es que los disidentes dejaron de ser confiables. Y la primera medida que aconsejan aplicar consiste en desplazar de las presidencias de las comisiones a los cinco rebeldes que ocupan esos cargos estratégicos para el manejo parlamentario. La lista incluye al propio Solá (Ciencia y Tecnología), además de Graciela Camaño (Asuntos Constitucionales), Jorge Villaverde (Defensa), Manuel Baladrón (Comunicaciones) y Zulema Daher (Transportes).

Ese quinteto está en guardia, por el momento. El fin de semana se cruzaron llamadas para diseñar una estrategtia de apoyo mutuo y reforzaron los puentes que ya habían tendido con sus pares cordobeses y entrerrianos (tres por provincia) que había sido la punta de lanza de la rebeldía. En ese conglomerado hay soldados de los caudillos provinciales Juan Schiaretti, Jorge Busti y Juan Carlos Romero. Es público, además, que Solá restableció sus vínculos con Eduardo Duhalde, aunque ninguno de los diputados que compone ese nucleamiento quiere quedar "pegado" al armado antikirchnerista que se le atribuye al ex mandamás del PJ bonaerense.

Otro de los límites que se puso el grupo es mantener distancia con el frente opositor. En cambio, buscan un mecanismo de entendimiento con el radical K Daniel Katz, quien nuclea a los cuatro miembros de la Concertación que no votaron afirmativamente, como lo hizo posteriormente el vicepresidente Julio Cobos en el Senado.

La tarea del kirchnerismo para construir una mayoría ante cada proyecto se hará cada vez más cuesta arriba, si se tiene en cuenta la dificultad que tuvo para sumar en el tema de las retenciones el voto de algunos aliados. Tales los casos de Eduardo Lorenzo "Borocotó" y varios de los radicales K, que sólo definieron su voto presionados por sus gobernadores, como sucedió con el rionegrino Hugo Cuevas y los cinco del Frente Cívico Santiagueño (sobre un total de seis) que apoyaron al Gobierno. Otro que quiere despegarse el cartelito de "incondicional" es Miguel Bonasso, de Diálogo por Buenos Aires, quien afirmó que "el Gobierno debe airearse y pasar a retiro a los funcionarios más desgastados".

Por el momento, los aliados más fieles son el socialista K Ariel Basteiro y la radical K Silvia Vázquez, quien se despachó contra Cobos: "Demostró un doble mensaje", dijo.

 

Por Marcelo Helfgot.

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