Perspectivas económicas luego de la crisis campo-gobierno

La actividad comercial agropecuaria podría normalizarse en pocas semanas, pero será fundamental que el Gobierno muestre la lógica y la sensatez para aprovechar las ventajas económicas que aún tiene el país.

24deJuliode2008a las16:43

Después de la anulación de la Resolución 125, si no tenemos complicaciones por el insólito y además innecesario decreto al respecto, la actividad comercial del campo se podría ir normalizando en pocas semanas. Decimos se podría ir normalizando, pues dicho decreto vuelve a establecer incertidumbre en la vida económica de los chacareros, demás productores y la industria proveedora de insumos (maquinarias, tractores, herbicidas, pesticidas, semillas, camiones de transporte de granos o carnes) o la industria transformadora de los productos del agro (molinos harineros, aceiteros, frigoríficos, industria alimentaria para el consumo interno y la exportación).

Parecería que el Gobierno aún no ha entendido que gobernar es tranquilizar, brindar un horizonte calmo para todos los argentinos, y esto a pesar de las grandes manifestaciones espontáneas que reclamaban una solución y de las votaciones en el Congreso, que le dieron la espalda al Ejecutivo, aun con apoyos llamativos como los de los representantes de alguna provincia del Noroeste. Económicamente, oponerse al sector más competitivo de la Argentina es ir contra la Argentina, nos guste o no nos guste. Hay otros sectores que han tenido aumentos de precios de venta de sus productos mayores incluso que los del campo, y no han sido atacados por el Ejecutivo.

Hoy Brasil controla el mercado mundial de carnes, con las compras de los más grandes frigoríficos de Argentina, Australia y varias cadenas de distribución en Estados Unidos. Para entender esto tendríamos que pensar en algo así como si la Argentina pasara a controlar el mercado mundial del café. Estamos dejando en otras manos los principales mercados del mundo que eran nuestros. No hay estrategia de país.

Sólo queremos aplicarles impuestos excesivos a los sectores en los que nuestro país tiene ventajas comparativas. ¿Saben qué hace Brasil con los sectores que tienen alguna ventaja comparativa? Les da más subsidios (créditos a tasas internacionales, apoyo para compra de vientres, para mejorar pasturas, etc.), para que esa ventaja comparativa pase a convertirse en ventaja competitiva, definitiva y Brasil sea líder mundial en algunos sectores de la economía (soja, caña de azúcar, biocombustibles, jugo de naranja, carnes, aviones medianos, hierro, energía, entre otros).

Perspectivas. Nuestro país se normalizaría en poco tiempo, entonces, si nos pusiéramos de acuerdo en lo que hay que hacer. A medida de que se supere el conflicto de la 125, que tardó 125 días en dirimirse, el crecimiento económico, especialmente el más afectado que fue el del interior del país, volverá a recuperarse.

Pero aún faltan encarar algunos desafíos que se postergaron en la gestión 2003-2007: el congelamiento de tarifas para la clase media y alta, la solución de la exploración y explotación de nuevas áreas energéticas para aumentar la oferta nacional de energía primaria y dejar la política de “compre importado de Bolivia, Venezuela, Uruguay, Paraguay o Brasil”.

La inflación es otro desafío pendiente, y con ocultarla no ganamos nada, pues el ama de casa se entera instantáneamente de la realidad y es peor la reacción contra el Gobierno. También falta crédito hipotecario, al no tener una moneda confiable en el largo plazo, lo que va a llevar a una progresiva desaceleración de la construcción, factor de alta multiplicación en cuanto a ocupación de mano de obra.

En resumen, en la medida en que el Gobierno gobierne con sensatez, poniendo calma y lógica en sus decisiones, las perspectivas de nuestro país son muy buenas, por la gran demanda internacional de nuestros productos en este momento. No dejemos pasar el tren.

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