Un año y medio de conflicto y de estadísticas alteradas

Desde comienzos de 2007, los números de inflación del Indec están sospechados.

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26deJuliode2008a las08:15

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) cumplió ya un año y medio de un conflicto en el que se mezclan manipulación de estadísticas, supresión de indicadores provinciales, desplazamiento de empleados rebeldes, denuncias judiciales, peleas gremiales, incidentes violentos dentro del organismo y la creación de un nuevo índice de precios al consumidor (IPC) al que ningún actor económico mira seriamente.

La fecha formal de inicio del conflicto fue el 29 de enero de 2007, cuando la entonces directora del área IPC fue sorpresivamente desplazada del puesto que ocupaba desde hacía diez años. La reemplazó Beatriz Paglieri, que tenía antecedentes en comercio exterior y cuyo principal mérito para ocupar ese lugar era responder directamente al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

A partir de la publicación del IPC de enero, las cifras oficiales comenzaron a distanciarse de las mediciones privadas y de otros indicadores indirectos de la inflación que no eran controlados por la gente de Moreno, como los IPC provinciales, la recaudación por IVA o algunas estadísticas del Banco Central.

Algunos empleados disconformes con la nueva política, en su mayoría enrolados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), denunciaron los mecanismos utilizados por Paglieri para alterar las cifras de inflación, como calcular los aumentos en turismo sobre la base de lo que informaba la Secretaría de Turismo nacional, en lugar de relevar los precios en los comercios.

En marzo, fue nombrado Mario Krieger como director del Indec, en reemplazo de Lelio Mármora. Luego fue designado Alejandro Barrios y, por último, Ana María Edwin, que hasta entonces se desempeñaba en el área de recursos humanos y está vinculada al gremio peronista UPCN. Pese a los cambios de nombres, los índices siguieron despertando sospechas: el año 2007 terminó con 8,5% de inflación oficial, un tercio de lo que estiman los técnicos rebeldes del Indec.

Hubo dos investigaciones por este tema en la Justicia. Por un lado, Manuel Garrido, fiscal de Investigaciones Administrativas, citó a declarar a los empleados que denunciaron el tema públicamente. Por otro, el entonces fiscal federal Carlos Stornelli abrió una causa por violación y manipulación del secreto estadístico.

Mayor tensión
Desde entonces, la situación se tornó aún más tensa. Los empleados rebeldes denunciaron que Moreno "desmanteló" el Indec e incorporó más de 300 personas, sin ninguna capacitación, en puestos que estaban cubiertos.

La manipulación del IPC terminó por afectar otros indicadores oficiales, como pobreza, indigencia, PBI y consumo en supermercados, que ahora muestran realidades mucho más edulcoradas que lo que harían con una inflación similar a la que maneja la mayoría de los economistas.

El último hecho de violencia se produjo el lunes pasado, cuando un grupo de 20 o 30 personas destrozaron el local de ATE, en medio de amenazas de muerte y cantos de la marcha peronista. Los agredidos denunciaron como autores a "la patota de Moreno" y dijeron que fue gente de UPCN contratada en el último año.

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