Se desacelera la inflación por el enfriamiento del consumo

Se espera un menor ritmo de aumentos de precios en la segunda mitad del año.

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28deJuliode2008a las07:42

Sin buscarlo, el Gobierno empezó a encontrarle un freno a la inflación. A la espera de una normalización de las estadísticas oficiales, los analistas privados anticipan que julio cerrará con una suba menor a la esperada en materia de precios, y la mayoría prevé para la segunda mitad del año un costo de vida que crecerá a una tasa inferior a la del primer semestre. La mala noticia es que la desaceleración de los precios no es producto de una política antiinflacionaria activa por parte de las autoridades, sino de una caída en el consumo y un enfriamiento de la economía.

"La inflación en el segundo semestre está empezando a ceder, básicamente porque la gente está dejando de consumir. Según nuestros cálculos, el año va a cerrar con una suba del orden del 22%, cuando hasta hace poco se pronosticaba un alza superior al 25%. El problema es que este enfriamiento de la economía se hizo solo y, por lo tanto, tiene un componente «darwiniano», es decir, que impacta con mucha más fuerza en las clases más bajas", explicó Osvaldo Cado, economista del estudio Prefinex.

Su colega Camilo Tiscornia coincide en que la inflación registra un proceso de desaceleración, lo que llevó a recortar su pronóstico para julio del 2 al 1,5 por ciento. "Los alimentos siguen con los aumentos, pero a un ritmo menos intenso. El peor momento parece haber pasado, con lo cual esperamos cerrar 2008 con una inflación del 21%", explicó Tiscornia.

De acuerdo con las mediciones privadas, la suba en el costo de la vida de julio se explicaría por los aumentos en los alimentos, a los que sumarían las subas en taxis, cigarrillos y medicina prepaga. El rubro entretenimiento también jugaría en contra, ya que sufriría el impacto de la primera semana de las vacaciones escolares de invierno, aunque este dato se vería parcialmente compensado por las bajas estacionales en indumentaria.

Factores externos
Al freno del consumo en el mercado interno también se suman factores externos, como la baja en los precios internacionales de algunas commodities. "Los granos están aflojando, lo que ayuda a contener los precios de los alimentos, con lo cual esperamos para julio una inflación en torno del 1,2 por ciento", explicó el economista Orlando Ferreres.

El ex viceministro de Economía, igualmente, advierte que la reapertura de las negociaciones salariales puede impactar negativamente en los precios. "El arreglo que hizo [Hugo] Moyano, de un aumento del 19%, quedó un poco rezagado, con lo que no hay que descartar que se vuelvan a abrir las negociaciones y obtenga un incremento adicional del 10 por ciento, lo que se terminaría trasladando a los precios", señaló el economista.

La visión menos pesimista acerca de la evolución de la inflación y un freno involuntario, provocado por el enfriamiento de la economía, no es compartida por Ricardo Delgado, socio de la consultora Ecolatina.

"El enfriamiento del consumo no va a provocar una desaceleración muy fuerte de la inflación y a lo sumo puede tener un impacto marginal en los precios. Según nuestra medición, la suba acumulada en los últimos doce meses fue del 28 por ciento y para lo que resta del año esperamos que la inflación se mantenga en estos niveles, sin acelerarse", explica Delgado.

En el punto en que coinciden todos los analistas privados es que las mediciones oficiales no reflejan la realidad de la inflación. Cuando faltan dos semanas para que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informe la variación del índice de precios al consumidor de julio, se especula que el dato oficial, que se dará a conocer el 11 de agosto, rondará el 0,6 por ciento.

Por Alfredo Sainz.

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