Los nubarrones no se fueron

Las ventas cayeron más del 70% durante el conflicto del campo.

30deJuliode2008a las12:51

“El 9 de marzo nos preguntábamos cómo íbamos a responder a la fuerte demanda de maquinarias por parte de los productores agropecuarios, y cinco días después estábamos tratando de mantener la fuente laboral de nuestros trabajadores, pasamos de la alegría al llanto en cuestión de horas”, el dueño de la frase es Rafael Tosco, representante comercial de la firma Metalfor.
“El 2008 iba a ser el mejor año de la historia para las maquinarias, y terminó siendo el peor”, fue la síntesis de Jorge Médica (foto), titular de la firma Yomel.

Ambas declaraciones sirven de muestra para explicar los avatares que sufrió la industria metal mecánica nacional en el marco del conflicto que enfrentó durante casi 140 días al Gobierno nacional y a los productores agropecuarios, y que significó una parálisis general de la actividad económica de la que el sector de las maquinarias tampoco pudo escapar.

El Enfiteuta realizó un recorrido por distintos stands de las empresas de maquinarias agrícolas presentes en la exposición de Rural de Palermo para establecer cuáles son sus expectativas con respecto al desenvolvimiento de las actividades del sector tras la derogación de la resolución 125. Las respuestas no fueron muy alentadoras.

“Las ventas del sector no se recuperaron en la magnitud que deseábamos luego de que el Gobierno dio marcha atrás con las retenciones móviles sobre todo porque el sector agropecuario mantiene el mismo nivel de incertidumbre”, destacó Médica, “nadie hace proyecciones de largo plazo porque todavía están esperando algunos cambios”, agregó.

Sin arriesgarse a atribuir responsabilidades al campo por la situación que atraviesa el país, el titular de Yomel manifestó que “todos tenemos que barajar de nuevo y poner generosamente el hombro, la voluntad, para que este conflicto se resuelva, no nos sirve seguir en este estado de incertidumbre, pero la responsabilidad no recae sólo en el Gobierno”, aclaró.

La firma Yomel, radicada en la ciudad bonaerense de 9 de julio, registró entre mayo y junio, el momento más crítico de la protesta con el campo, una caída en las ventas superior al 75 por ciento, por lo que tuvo que “dar vacaciones anticipadas” a sus trabajadores. “Las materias primas no llegaban y las maquinarias no podían salir de la empresa” debido a los cortes y bloqueos de las rutas.

Yomel no fue el único caso. La firma Metalfor, radicada en la ciudad cordobesa de Marcos Juárez, también sufrió una caída similar en las ventas de sus productos: en junio de 2007 había vendido 80 unidades, y en junio de este año, sólo dos máquinas.

“Hemos soportado estos cuatro meses produciendo partes y piezas para la producción de nuestra empresa en Brasil, y adelantamos todos los cupos de exportación que teníamos pendientes, con eso logramos mantener la fuente de trabajo”, destacó Tosco, “también volcamos todos nuestros esfuerzos hacia la exportación”, agregó. Y les dio resultados: el 25 por ciento de la facturación de Metalfor proviene actualmente de las ventas realizadas en los casi 17 países a donde exporta sus productos.

Tosco opinó que “los elevados costos de insumos y maquinarias que necesita el productor para llevar adelante su actividad sólo fomentan el monocultivo de soja, a pesar de que desde el Gobierno nacional se diga que las medidas (en relación a la resolución 125 y sus complementarias) se implementaron para erradicar la sojización”.

El responsable comercial de Metalfor remarcó que la competitividad que el sector de maquinarias agrícolas había logrado en estos cuatro años se perdió debido al precio de los materiales que se utilizan para fabricar los productos. “Brasil, por sus precios y sus productos, nos está pisando los talones e incluso ha logrado ganarnos algunos de nuestros mercados”, disparó Tos

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