La Argentina respalda a Evo, pero reclama que envíe más gas

En la visita junto a Hugo Chávez, la Presidenta le pedirá a su par de Bolivia que envíe el gas convenido en 2006. Enarsa podría explotar pozos del Altiplano que hoy están inactivos.

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05deAgostode2008a las07:35

La reunión de esta tarde entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con sus pares Hugo Chávez y Evo Morales tendrá como finalidad política el apoyo a este último, que está muy cerca de ganar el referendo revocatorio para terminar su mandato. “El viaje puede entenderse como apoyo a Evo, el legítimo presidente de Bolivia”, dijo ayer el mandatario venezolano. Pero, en medio de tanta amabilidad, la jefa de Estado argentina hará un reclamo para que llegue más gas desde el Altiplano.

Según el contrato firmado en 2006 entre Enarsa y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Argentina debería estar recibiendo 7,7 millones de metros cúbicos diarios; o –en el peor de los casos– 4,6 millones de “cantidad mínima garantizada”. Pero los despachos diarios se ubican entre 1,5 y 3 millones de metros cúbicos, lo que produce un déficit que no se notó gracias a las templadas temperaturas de este invierno.

El mensaje que Cristina le llevará hoy a Evo es: si no cumplen con los volúmenes prometidos, de 27 millones de metros cúbicos diarios para 2011, a la Argentina no le conviene construir la planta separadora de gases ni el Gasoducto del Nordeste (Gnea). El primero es un proyecto que ofreció pagar Enarsa, y que resulta de gran interés para Bolivia, ya que esa planta permitiría separar el gas que se envíe hacia la Argentina, del propano y butano que el país vecino puede exportar a varias naciones.

En cuanto al Gnea, su construcción resulta vital para abastecer a la región más pobre de la Argentina, que además carece de gas natural: Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, gran parte de Santiago del Estero y el norte de Santa Fe. “Necesitamos ese gas, pero el primer paso debe darlo Bolivia aumentando su producción. Los medios de ese país instalaron que esto no ocurre porque no construimos la planta separadora ni el Gnea, cuando los pasos lógicos son exactamente al revés”, comentó una fuente del Gobierno.

El tema del gas ocupará un lugar tan importante en la reunión que, junto a la Presidenta, viajarán el ministro de Planificación, Julio de Vido, y también Roberto Baratta, subsecretario de Coordinación y Control de esa cartera. “El viaje estaba previsto desde la semana pasada, porque ese gas nos permitiría que los argentinos más pobres dejen de pagarlo hasta u$s 18 el millón de BTU (en garrafas), mientras que los porteños abonan menos de u$s 2”, señaló otra fuente oficial.

El problema es el mismo que a principios de año, cuando Petrobras no quiso ceder “ni una molécula de gas” de las que van hacia Brasil: una oferta que no alcanza para el país de Lula y la Argentina simultáneamente. “Este año recuperaremos unos 50 pozos petroleros que están fuera de operación, algo que es vital para garantizar el mercado interno y cumplir los compromisos con la Argentina y Brasil”, declaró ayer Santos Ramírez, presidente de YPFB.

De los 1.700 pozos existentes, entre 30 y 50 “no necesitan perforación, y pueden ingresar en producción inmediatamente”, agregó Ramírez. Frases que parecen destinadas a calmar la ansiedad argentina sobre el tema. Si YPFB no puede explotar esos yacimientos rápidamente, el Gobierno argentino podría ofrecerle que lo haga Enarsa, aceptando lo que muchas petroleras multinacionales resisten: las regalías que obtiene Bolivia por sus hidrocarburos.

Por Lucio Di Matteo.

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