Nuevo impulso a la integración regional

Cristina Kirchner recibió a Lula y a Chávez; acordaron impulsar un eje trinacional; hubo reproches al mandatario brasileño.

05deAgostode2008a las07:38

Con un día cargadísimo de reuniones de alto nivel, la presidenta Cristina Kirchner retomó la agenda internacional con sus pares de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y Venezuela, Hugo Chávez. Los tres acordaron impulsar un eje trinacional, que tras dos reuniones aún no logró concretar ningún anuncio conjunto.

Pero la Presidenta aprovechó la visita de Lula al país para reprocharle la posición de Brasil en la Ronda de Doha, después del roce diplomático que provocó la decisión del país vecino de apoyar la liberalización de barreras arancelarias industriales en la región, en contra de las posiciones de la Argentina, la India y China.

Con él estuvo reunida una hora en su despacho, a solas. "Lo sucedido en Doha podría deteriorar la sociedad", le planteó Cristina Kirchner a Lula, a pesar de que la Presidenta apuntó a reforzar la relación bilateral a futuro. "La Argentina está dispuesta a un acuerdo siempre que se contemple la industria nacional", le reprochó la Presidenta, según contaron fuentes oficiales a LA NACION.

Los reclamos de la jefa del Estado no se quedaron allí. "La credibilidad en el proceso de integración se ve deteriorada cuando en la primera discusión los países emergentes se ven abandonados", se quejó. Según la versión argentina, Lula contestó: "Doha fue una gran lección". Y agregó: "Tenemos que seguir trabajando como socios estratégicos que somos".

En el Gobierno interpretaron esas palabras como un "aprendizaje" de ambos países sobre que deben trabajar en conjunto, según explicó un ministro.

En diálogo con LA NACION, Marco Aurelio García, asesor de Lula en política exterior, minimizó los roces. "Las diferencias son lo menos importante. Brasil estaba dispuesto a hacer ciertas concesiones con la Argentina, como disminuir aranceles de ciertos productos que son considerados sensibles para la industria argentina", sostuvo.

La agenda de trabajo entre la jefa del Estado y Lula comenzó por la mañana, cuando ambos abrieron un seminario económico al que asistieron unos 1000 hombres de negocios de Brasil y la Argentina, en el hotel Sheraton. Para sentar posición, la Presidenta pidió "no ahogar la fantástica posibilidad de una Argentina recuperando su capacidad industrial", en una clara defensa ante la posición de Brasil. "Cuando abordemos negociaciones de carácter multilateral debemos tener en claro qué es lo que nos proponen del otro lado y qué es lo que tenemos que dar nosotros", apuntó.

A pesar de los reproches
Desde allí, ambos mandatarios se fueron a la Casa de Gobierno. A pesar de los reproches, se avanzó en la construcción de la represa hidroeléctrica Garabí, que el Gobierno espera inaugurar antes del fin del mandato de Cristina Kirchner.

Además, según informó la Casa Rosada, se acordó concretar una política común para bajar el precio de los fertilizantes que se importan desde Brasil.

La comitiva partió desde allí raudamente hacia el Palacio San Martín, donde ambos presidentes almorzaron ante un heterogéneo grupo de invitados que incluía gran parte del empresariado local y brasileño, además de todos los ministros del gabinete nacional, legisladores, funcionarios y dirigentes como Luis D Elía.

Recién a las 16.30 se concretó, con la llegada de Chávez al país, la reunión tripartita. Ya se habían reunido en San Miguel de Tucumán, en la Cumbre del Mercosur. Ayer, los tres mandatarios acordaron reflotar el postergado proyecto del Gasoducto del Sur, según anunció el presidente venezolano ante los medios.

Con su clásica verborragia, Chávez contó que propuso a sus pares la creación de empresas triestatales, aunque no dio detalles, y hasta impulsó un Ferrocarril del Sur, que una Buenos Aires con Caracas. Ya agenda

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