El fracaso de Doha hace temblar a la agricultura de Estados Unidos

Se esperaba que en la Ronda se resolviera la reducción de subsidios al agro que aplica el país norteamericano. Ante el colapso multilateral, el campo estadounidense se prepara para un aluvión de demandas en la OMC.

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06deAgostode2008a las17:07

Los agricultores estadounidenses podrían recibir una avalancha de reclamos por los generosos subsidios agrícolas que reciben del Gobierno, en un contexto internacional en el que los precios de las materias primas comienzan a caer y las repercusiones del colapso de la Ronda Doha se hacen sentir.

El fracaso de la semana pasada en acordar una serie de reformas al comercio agrícola dentro de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) brinda a Brasil y a otros exportadores agropecuarios un nuevo aliciente para iniciar demandas contra los programas agrícolas de Estados Unidos, acusados de ilegales en el marco de la normativa comercial multilateral.

En caso de tener éxito, las demandas podrían forzar al país norteamericano a efectuar recortes a sus programas de subvenciones agrícolas sin que, a cambio, los países en desarrollo abran sus mercados, tal como Washington lo ha estado solicitando en los casi siete años de las negociaciones de Doha.

"Si yo fuera un agricultor estadounidense creo que mi preocupación sería el litigio al que pueda enfrentarme", indicó Gary Blumenthal, analista comercial de World Perspectives.

Estados Unidos perdió en junio una apelación en la OMC en su prolongada disputa con Brasil sobre los subsidios para los agricultores de algodón, abriendo el camino para que la nación sudamericana busque la aprobación de más de 1.000 millones de dólares por año en sanciones sobre las importaciones estadounidenses. Canadá y Brasil también han presentado otro caso que reafirma que una serie de subsidios de Estado Unidos viola las reglas de la entidad multilateral.

Los países en desarrollo argumentan que los amplios subsidios agrícolas estadounidenses alientan la superproducción que inunda a los mercados del mundo, haciendo más difícil competir a sus propios productores agrícolas. Pero eso ni inmutó a los líderes del Congreso estadounidense, quienes refutaron los llamados para reducir drásticamente los multimillonarios subsidios cuando aprobaron el proyecto de ley agrícola 2008 conocido como “Farm Bill”.

Pese a las afirmaciones de los legisladores de que la ley traería reformas significativas, los diplomáticos apuntaron en cambio a una serie de disposiciones que consideraban podrían violar las reglas del comercio mundial. Estas reglas incluyen un nuevo subsidio para la industria algodonera y protección para la industria de los biocombustibles.

Tras alcanzar niveles récord este año, el maíz ha caído en un 25% durante el mes pasado, y el trigo se ha desplomado en un 40% desde febrero. La preocupación entre los grupos agrícolas de Estados Unidos es que si los precios de las materias primas continúan cayendo, entonces comenzará a regir el tradicional mecanismo de respaldo de precios, y se tornará mucho más tentador para los otros países atacar la política agrícola de Estados Unidos.

"Verdaderamente, el tener precios débiles en algún momento en el futuro es una mala noticia, de cualquier forma que se lo vea", advirtió David Blandford, economista experto en agricultura de la Universidad de Pensilvania.

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