Postergan pagos y congelan fondos para las provincias

El Gobierno redujo los giros y elevó la deuda exigible para mantener el superávit fiscal.

08deAgostode2008a las07:31

Nadie encontrará en las cifras que mes a mes da a conocer la Casa Rosada debilidad alguna en el superávit fiscal. Pero las finanzas públicas ofrecen evidencias de que la caja oficial ya no es lo que era: se congelaron transferencias a provincias, incluidas las destinadas a obras públicas, se postergaron pagos y se recurrió, como nunca antes, a las utilidades del Banco Central para reforzar los ingresos. Todo, bajo la premisa de no tocar algunos gastos y, a la vez, sostener el ahorro.

Los fondos que las provincias reciben para gastos o inversiones en infraestructura sufrieron un virtual congelamiento durante el primer semestre, o, directamente, se redujeron. Las transferencias corrientes cayeron un 6,3%, mientras que los giros para financiar obras aumentaron sólo un 1,5% respecto de los primeros seis meses del año anterior, según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). En un contexto inflacionario, esa pequeña suba representa en realidad un caída real.

"La estrategia del gobierno nacional de ´pisar estos gastos para sostener el superávit significa un recorte significativo en los ingresos provinciales", completa un informe de la consultora Ecolatina. Este fenómeno afecta a las llamadas transferencias "no automáticas", los giros que reciben las provincias fuera de la coparticipación federal, que, cabe aclarar, aumentó un 27,7% en el mismo período, menos que la recaudación impositiva.

Esta estrategia no fue la única que aplicó el Gobierno. En su último informe sobre la ejecución del presupuesto, la ASAP destacó que la deuda exigible al final del segundo trimestre alcanzó los $ 3543 millones, un nivel "sustancialmente mayor al habitual". La deuda exigible, o flotante, como la suelen llamar algunos economistas, surge de la diferencia entre los gastos devengados y los efectivamente pagados en un período determinado. En otras palabras, muestra las erogaciones que el Estado ya asumió, pero que por diferentes motivos postergó su pago para el futuro inmediato.

"La contrapartida de eso es un mejor número de superávit todos los meses, lo que indica que la situación fiscal no es tan excelente como dicen los números", grafica Claudio Mauro, de M&S Consultores. El superávit primario, sin los ingresos extraordinarios de la reforma previsional, fue de $ 19.414 millones en el primer semestre, un 68,3% superior al del mismo período del año anterior. En los doce meses previos a julio se ubicó en el 2,7% del producto bruto interno (PBI). Si se agregan los traspasos de las AFJP, la cifra sube hasta los $ 20.310 millones.

Como el Gobierno deberá cancelar aquellas deudas en los próximos meses, el informe apunta que el gasto volverá a crecer a una tasa del 38-40 por ciento "si no se toman nuevas medidas de incremento en los conceptos más relevantes", algo que la Casa Rosada evalúa desde hace semanas. Se habla, por ejemplo, de un nuevo aumento en las asignaciones familiares.

La indiferencia de la chequera frente a la obra pública -una de las banderas que suele enarbolar el kirchnerismo- y las arcas provinciales refleja una parte del ahorro forzoso impuesto por el Gobierno. Cammesa, la administradora del mercado eléctrico mayorista, estira desde hace años una deuda que no figura en el presupuesto, pero que se refleja en los cada vez más abultados giros que recibe del Tesoro, y que, aun así, resultan insuficientes. La deuda de Cammesa para cubrir las compras de combustible, importaciones de electricidad y la diferencia entre los costos de generación y tarifas congeladas ya alcanzó los $ 18.000 millones.

Hubo también situaciones excepcionales en los ingresos. El Banco Central duplicó en el primer semestre el giro de utilidades al Tesoro. Fueron $ 3400 millones, a los qu

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