Buscan darle sustentabilidad a los cultivos emblemáticos de las últimas décadas, como son la soja y el maíz

Los representantes de la Alianza Internacional de Productores de Soja ratificaron en Buenos Aires el compromiso de imponer criterios que permitan mantener la rentabilidad y las buenas prácticas agrícolas. Por Ernesto Caram -Sección Rural.

08deAgostode2008a las13:12

Cuando a fines del mes pasado se reunieron en Buenos Aires representantes de todo el mundo pertenecientes a la Alianza Internacional de Productores de Soja (ISGA) y eligieron el lema “Queremos alimentar al mundo en forma responsable y sustentable”, no fue casual.

Hoy los productores de soja de todo el planeta cuentan con los conocimientos y la tecnología suficiente como para estar convencidos de que la soja es el verdadero motor de la economía de numerosas regiones del mundo.

La modalidad de producción actual bajo sistemas de siembra directa, rotación, uso de fertilizantes y organismos genéticamente modificados, lejos de atentar contra el medio ambiente y producir desertización, sirven para producir en un ambiente de elevada sustentabilidad. Los resultados en la mayoría de los países productores así lo demuestran.

Ningún productor quiere producir soja o maíz y destruir sus campos. La soja es una planta que simula perfectamente a una fábrica de nitrógeno. Y esto se logra luego de la fijación del nitrógeno atmosférico en su materia orgánica que, finalmente, terminará sirviendo de nutriente para el suelo (rastrojo) o alimento proteico para el hombre y/o los animales.

Esta alianza que revalidó sus objetivos en Buenos Aires está integrada por representantes argentinos, de Brasil, de Estados Unidos, de Uruguay y de Paraguay y representa el 83% de la producción mundial de soja y el 95% del comercio global.

El  mayor desafío que enfrentan hoy los productores de soja en el mundo es contar con criterios que permitan mantener la rentabilidad y producir en forma sustentable para proveer de proteínas al mundo. En este sentido, se advirtió que una mala política puede desalentar la producción. Asimismo, hay que difundir y dar a conocer a la sociedad en su conjunto que la soja está lejos de ser un cultivo enemigo del medio ambiente o de la sociedad.

Es todo lo contrario. En la actualidad, bajo sistemas de rotación, se logra una gran sustentabilidad en las producciones, sobre todo si se rota con gramíneas como sorgo o maíz.  En toda América ya se trabaja con las buenas prácticas agrícolas, con laboreos para una producción responsable, que abarcan el manejo del suelo, del agua, del cultivo, del ambiente y la responsabilidad social, sin descuidar la competitividad de cada país.

La ignorancia y la falta de conocimiento pueden atentar contra el accionar de productores profesionales que crecen aportando trabajo, producción y divisas.
Ya lo señaló Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja: “los países productores de soja son parte de la solución y no del problema para satisfacer al mundo de alimentos y también de energía”.

Mayor exportación
En esta misma sintonía, la Asociación Argentina Maizar presentó un plan de trabajo para los próximos 10 años en donde se indica que con la incorporación de más tecnología y prácticas sustentables el país podrá producir 80 millones de toneladas de maíz.
Esto equivaldría vender al exterior 34 millones de t de maíz y de sorgo por unos U$S 6.000 millones y exportar productos de la cadena de valor del maíz por U$S 12.500 millones.

Todo esto significará además producir más maíz que se destinará a la cadena de valor convirtiendo el grano en carne vacuna, de pollo y de cerdos. No hay dudas que el país tiene la capacidad de producir volúmenes mucho mayores que su necesidad de consumo interno, por eso son compatibles el abastecimiento del mercado interno con un gran aumento de las exportaciones.

Pero para que ello ocurra y se puedan alcanzar lo

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