Sin riesgo de default, pero con altos costos

Los economistas y analistas de mercado coinciden en señalar que, más allá de que se repitan los síntomas financieros, la Argentina está lejos aún de recrear las condiciones como para repetir la historia de 2001.

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09deAgostode2008a las08:19

En primer lugar, porque la composición de la deuda cambió. Hoy hay casi tanta deuda emitida en moneda local (la misma que recauda el Gobierno, es decir, el encargado de pagar) como en dólares, cuando en aquel entonces más del 70% del pasivo estaba dolarizado.

Además, porque la situación de la economía internacional, aunque en franco deterioro, dista mucho de ser la de entonces. Pese al castigo que viene sufriendo el precio de la soja (por las mejores perspectivas mundiales de producción y el desarme de posiciones especulativas derivados de la recuperación del dólar) en las últimas semanas nadie apuesta que el precio de la soja vuelva a los US$ 200 por tonelada que promedió en aquellos años.

Sin embargo, conviene tener presente que la crisis de expectativas que se observa en el mercado financiero agregará costos (menor oferta de crédito y de peor calidad) a una economía que ya da señales de fatiga.

"Si lo que vemos estos días fuera una situación transitoria y llegaran medidas del Gobierno que modificaran las expectativas pesimistas, los efectos de esta crisis financiera seguramente serían absorbidos por la economía en general. Pero si la situación se prolonga, se aplazarán más los planes de inversión y se multiplicará el efecto negativo sobre el nivel de actividad", advirtió Javier Salvucci, de la consultora Silver Cloud Advisors. "Pese a que las necesidades de financiamiento de este año y el entrante aún se muestran lejos de entrar en situación de estrés, el pesimismo que invade a los mercados responde a la certeza que se moreniza la economía. Por eso se torna imperioso recuperar la confianza perdida tras la manipulación del IPC [índice de precios al consumidor] porque ningún programa financiero es sustentable con tasas de interés como las actuales", juzgó Ramiro Castiñeira, de Econométrica.

Javier Blanco

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