EE.UU. y Europa, camino a la convergencia

El jueves pasado, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo la tasa de referencia en un 4,25%, su nivel más alto de los últimos siete años. En tanto, la autoridad monetaria de EE.UU. (Fed) también decidió mantener la suya en su actual nivel del 2 por ciento.

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09deAgostode2008a las08:11

Sin embargo, desde el inicio de la actual crisis de inflación y contracción económica, ambas entidades han seguido políticas monetarias antagónicas. En efecto, el BCE privilegió el ataque contra la inflación en detrimento del nivel de actividad e implementó una política monetaria restrictiva. No sólo mantuvo su tasa en el nivel inicial del 4%, sino que, además, en su reunión anterior la subió en 25 puntos básicos.

Por el contrario, la Fed optó por dar prioridad al nivel de actividad económica, con el claro propósito de evitar una recesión. Implementó una agresiva política monetaria expansiva, al bajar drásticamente su tasa del 5,25 al 2%. ¡Nada menos que una reducción de 300 puntos básicos en menos de un año!

Hasta la fecha, ha sido muy clara la divergencia de las políticas llevadas a cabo por el BCE y la Fed. Ahora bien, ¿en qué situación se encuentran, actualmente, ambas economías?

En EE.UU. -y a pesar de la mencionada baja de tasas-, el nivel de actividad aún no se ha recuperado, siendo dable esperar que la contracción continúe, por lo menos, hasta fines del corriente año. La inflación se ha disparado a un nivel inesperado del 5% anual. En virtud de este escenario, la Fed asigna ahora igual importancia relativa a los riesgos de una mayor desaceleración que a los correspondientes a adicionales incrementos en los niveles de precios.

¿Qué sucede en la Eurozona? A pesar de su política monetaria restrictiva, la inflación a julio alcanzará un registro anual del 4,1%, el nivel más alto registrado desde la puesta en vigor del euro. A partir del segundo trimestre, la actividad económica se ha debilitado más de lo esperado. Esta situación ha llevado al BCE a afirmar que, a pesar de que los fundamentos macroeconómicos permanecen sólidos, no es menos cierto que los riesgos de una mayor contracción del nivel de actividad prácticamente se han equiparado con los correspondientes a un incremento de las presiones inflacionarias.

Se puede afirmar que, a pesar de las distintas políticas monetarias implementadas por el BCE y la Fed, ambas entidades comparten hoy el diagnóstico sobre la situación de sus respectivas economías: riesgos ahora balanceados entre mayores niveles de inflación y contracción creciente de los niveles de actividad. Las distintas prioridades oportunamente definidas por ambas entidades han pasado -al menos por ahora- a un segundo plano

Finalmente, la cuestión clave a dilucidar es la siguiente: si bien las respectivas autoridades coinciden ahora con el diagnóstico de riesgos balanceados; ¿compartirán, también, sus políticas monetarias? Está claro que todo dependerá de cómo evolucionen las críticas variables de inflación y crecimiento en sus respectivas áreas. Lo que puede afirmarse es que, dado el actual esquema de creciente globalización, lo más probable es que ambas economías se muevan en el mismo sentido. Si éste fuera el caso, entonces asistiríamos a una lógica coordinación de las políticas monetarias seguidas por ambas entidades, con todo lo que ello implicaría a favor de una más rápida y efectiva solución de la crisis.

 

Por Luis Palma Cané
 

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