Caería un 25% la inversión agrícola

Para la cosecha gruesa se usará menos tecnología, dicen en el congreso de Aapresid.

14deAgostode2008a las07:08

A semanas del inicio de la campaña agrícola de granos gruesos 2008/2009, que abarca a cultivos de producción estival como el maíz, la soja y el girasol, entre otros, en el campo ya se proyecta una reducción de alrededor de un 25% en la inversión en tecnología, según diversas fuentes consultadas durante el congreso anual de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).

Un explosivo cóctel conformado por la incertidumbre debido a la falta de reglas claras por parte del Gobierno, trabas a las exportaciones, el temor a alguna nueva jugada en contra del sector, el complicado clima financiero para el país, la falta de financiamiento, la caída de los precios y los mayores costos respecto del año pasado alientan un panorama difícil. Como pocas veces en el congreso de esta entidad, habitualmente centrado en la tecnología, los casi 2000 asistentes hablan con frenesí sobre el futuro del sector, y no tienen precisamente perspectivas alentadoras para el corto plazo.

"Se ve claramente una tendencia a reducir la inversión, y esto es consecuencia de la incertidumbre. Yo, por ejemplo, voy a achicar un 20/25 por ciento las inversiones en insumos, acotándolas a lo necesario", señaló el productor Jorge Romagnoli, ex presidente de Aapresid y referente de la entidad. Romagnoli mismo proyectó que la inversión por hectárea podría caer este año en torno de un 25 por ciento, aproximadamente.

Haciendo un promedio de los cuatro cultivos principales -soja, maíz, girasol y trigo, cuya siembra terminó recientemente-, la inversión global por hectárea en campo propio en 2007 se ubicó en un promedio de US$ 300 por hectárea, según Romagnoli. Pero "este año bajaría a US$ 220/230", según explicó, por efecto de la batería de problemas que preocupan al sector.

Un factor es clave para entender lo que pasa: según recordó Romagnoli este año se necesita un 50 por ciento de inversión promedio para mantener el nivel de inversión del año pasado. Esto incluye desde semillas, herbicidas, manejo y hasta fertilizantes. Pero ahora se espera, por el contrario, un declive de la inversión en el nivel general.

Una tonelada del fertilizante fosfato diamónico, que en 2007 valía 400 dólares, ahora cuesta 1400 y la tonelada del fertilizante nitrogenado urea granulada, que costaba 350, ahora ronda los 900 dólares. Así, en pocas palabras, si a un productor le salía 350/380 dólares por hectárea hacer maíz en campo propio ahora necesita unos 600 dólares. Las cuentas son todavía más altas si se considera en el cálculo el pago de un arrendamiento de US$ 550 en la zona núcleo (norte bonaerense, sur de Santa Fe y Córdoba).

"Reina la incertidumbre", disparó Martín Ambrogio, vicepresidente de Aapresid. Ambrogio hizo otra cuenta: en la campaña pasada, hacer una hectárea de soja (no incluye el gasto de cosecha, comercialización ni transporte) demandaba 140 dólares en campo propio. Hoy con la suba de costos sólo de fertilizantes hay que gastar 140 dólares y de ahí en más habrá que gastar más plata.

Menos trigo
La realidad ya dice que respecto del año pasado, en 2008 se han sembrado casi un millón de hectáreas menos en trigo, y todo indica que por el doble de inversión que requiere versus la soja el cultivo de maíz perdería área. La soja se encamina, por el contrario, a otra siembra récord por su menor gasto y "dependencia" de la política de control del Gobierno a todo lo que provoque inflación.

"Contrariamente a lo que busca el Gobierno, se va a impulsar [al productor] a más soja. Hoy el modelo es tratar de reducir lo que pueda tener incertidumbre", señaló César Belloso, otro productor.

Con una menor inversión proyectada, la incógnita va a ser qué nivel de producción podrá arrojar la próxima cosecha.

Gastón Fer

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