Justifican el temor a un default en el manejo de la deuda que hizo Argentina

Para los economistas Bleger y Rozenwurcel, no es descabellado lo que auguran las calificadoras. A pesar del buen contexto externo, hubo daño “autoinfligido“, dicen.

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15deAgostode2008a las07:07

Las rebaja en las notas de la deuda argentina por parte de las calificadoras de riesgo Standard & Poor’s, el lunes, y Moody’s, ayer, instaló un debate que, hasta hace unos meses, parecía de siete años atrás: ¿Es descabellado pensar en otro default? “Las necesidades de financiamiento crecen en forma considerable, y si para cerrar este año es necesario hacer una colocación a Venezuela al 16%, la situación se complica”, justificó el economista Leonardo Bleger.

Integrante del Centro de Investigaciones sobre Desarrollo Económico de América del Sur (Ideas) y ex economista jefe del banco Credicoop, Bleger sostuvo que si bien el Gobierno dispone de herramientas a las que aún no puso mano para cubrir los vencimientos de 2009, incluso utilizándolas quedará una brecha que deberá asumirse o refinanciarse, algo difícil con los mercados cerrados.

Se refería a la venta de títulos públicos a las AFJP, por un lado, y a la refinanciación de los préstamos garantizados a los bancos, por otro. Las entidades financieras siguen con especial atención esto último.

“Las necesidades de financiamiento dependen mucho del superávit primario. Ahora, esto también está rodeado de incertidumbre por la suba del gasto”, explicó Bleger. El director de Ideas, Guillermo Rosenwurcel, coincidió: “La situación fiscal no es mala, aún cuando viene empeorando; el problema es que la tendencia evoluciona desfavorablemente y si se necesita generar un mayor superávit primario para pagar, se está en problemas”, sostuvo.

Se estima que Argentina necesita 12.000 millones de dólares para financiarse en 2009, prácticamente el doble de lo que requerirá este año. En ese sentido, los economistas juzgaron como un mal signo que en un año “liviano” en términos de pago de intereses de deuda y capital se haya tenido que acudir a la venta de bonos al gobierno de Hugo Chávez, que la semana pasada compró u$s 1000 millones.

Sin embargo, se cuidaron de separar esta situación con la de 2001, cuando el país entró en cesación de pagos acosado por una economía en recesión y con déficits en la balanza comercial y la de pagos. “En parte, esta situación es autoinfligida por el Gobierno”, dijo Rosenwurcel, en alusión al buen contexto externo y los superávits gemelos de los que se precia el ex presidente Néstor Kirchner.

Índices

Al respecto, los académicos de la Universidad de San Martín presentaron dos índices de periodicidad mensual que, a su juicio, demuestran que Argentina desaprovecha la coyuntura internacional.

Uno, el Indicador de Variables Internacionales Clave para Argentina o Ivica, permite seguir la evolución de los factores internacionales, tanto reales como financieros, que influyen sobre la economía local. Se compone por el índice de precios internacionales de materias primas del Banco Central y por el EMBI+ general elaborado por JP Morgan. Y muestra como a pesar de la crisis financiera, el contexto externo es más favorable para el país que a comienzos de 2007.

El segundo es el Índice de Solvencia Financiera (Isolfi), que pone en juego las reservas del Central y los plazos fijos con los Credit Default Swap, los contratos de seguros que cubren al inversor ante un eventual default argentino. Este se movió de forma inversa al Ivica y sigue deteriorándose. “La ampliación de la brecha entre ambos indicadores muestra cómo, a pesar de que mejoran las condiciones internacionales, no las aprovechamos”, señaló Rosenwurcel.

Por Esteban Rafaele.

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