Congreso: manto de incertidumbre

Los ecos del conflicto y la preocupación por la política del Gobierno ocuparon el foco en un escenario tradicionalmente dedicado a ilustrar sobre modelos agronómicos de punta.

16deAgostode2008a las08:23

Se habla de tecnología, los productores no dejan de consultar por los avances en semillas, mejores rotaciones, agricultura de precisión, cultivos de menor "riesgo político" como la colza o la cebada y las novedades en biocombustibles, pero las mentes parecen estar en otro lado. Y no parecen precisamente ubicarse en el lugar más cómodo para los productores: poder proyectar cómo hacer para producir más y crecer con sus empresas.

Después de un principio de año donde el campo parecía un tren bala, la foto actual del sector es increíblemente distinta: hoy, después del conflicto con el Gobierno y la derogación de las retenciones móviles, la palabra incertidumbre, esa que casi convirtieron en una marca registrada para rechazar las medidas oficiales, cobra más vigor. La realidad es cruda: siguen las intervenciones oficiales en los mercados, las trabas a las exportaciones, se postergan soluciones en actividades como la ganadería y la lechería y los costos no paran de subir. Encima, cayeron los precios de los granos.

Sólo por estas cosas, en el XVI Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), con el lema "Quo Vadis" realizado entre el martes pasado y ayer en la Bolsa de Comercio de esta ciudad, las mentes parecieron estar en otro lado: pensando como nunca en la coyuntura, adivinando los próximos pasos del Gobierno. Los productores demostraron que están con incertidumbre, expectantes y ansiosos. El "factor Kirchner" caló profundo y en los pasillos de este congreso se habló mucho de eso. "El productor no puede dedicarse a producir", dijo Gastón Fernández Palma, presidente de Aapresid, en una entrevista con LA NACION, y en esa frase hay una síntesis del momento actual. "Se le quitó al productor la capacidad de soñar", graficó el consultor Gustavo Duarte.

En el acto de apertura despertó envidia la presentación de un funcionario de Brasil sobre los planes agropecuarios en ese país. Y también hubo elementos que no pasaron inadvertidos: el conflicto no sólo unió sino que movilizó a los productores a participar. No es un dato más, por ejemplo, que la cifra de asistentes a este congreso haya sido récord, con más de 2200 personas. "Hay ganas por participar", afirmó Fernández Palma, entusiasmado. La presencia de representantes de la Comisión de Enlace y de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) en el congreso fue en esa dirección de pasos en común.

En el fondo, el conflicto activó sentimientos y necesidades. "Se despertó la vocación por participar y eso es importante", indicó César Belloso, secretario de Aapresid. "Tenemos que estar unidos y tener una visión global de la problemática del campo", opinó Martín Ambrogio, vicepresidente de la entidad. Jorge Romagnoli, presidente honorario, agregó: "Está generalizada la idea de que el sector tiene que comprometerse en la participación política para ir formando cuadros y ser parte de las decisiones".

Estos son los conceptos sobre el balance del conflicto que se oyeron por aquí y cuál debe ser el rumbo por seguir. "Debemos organizarnos como sector con conexiones con la política y la parte gremial. Hoy la mayoría bajó la marcha, fundamentalmente en la inversión", sostuvo Víctor Trucco, ex presidente de la entidad.

Igual, el productor tiene intacto el interés por la tecnología, pese a que cambió el escenario. "Las consultas fueron más de lo esperado", dijo Germán Cruz, dueño de la firma Infoaéreo, que en su stand ofrecía el servicio de aviones no tripulados para la adquisición de datos e imágenes georreferenciadas, útiles para realizar análisis de estudio sobre los cultivos, desde su estado hasta prescripciones de ap

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