Pensar y cargar las pilas

Más de 2.000 personas llegaron hasta Rosario y debatieron cómo sigue el negocio agrícola en el país y en el mundo.

16deAgostode2008a las08:33

Este año, el Congreso de Aapresid llegó en un momento justo para cargar las pilas. De eso se trata, en cada edición, este evento que ya es un clásico de la producción en la Argentina. Pero, en las actuales circunstancias, tras largos meses de conflicto con el Gobierno y con muchas incertidumbres todavía por resolver, el ámbito de actualización y encuentro que se genera aquí, en Rosario, resultó más útil que nunca.

Los cerca de 2.000 emprendedores que llegaron hasta Rosario participaron de las charlas técnicas, y de los muchos encuentros de negocios que se generan casi espontáneamente, con la fuerza con que lo han hecho en los últimos años, protagonizando el enorme salto de la producción en la Argentina. Pero también participan llenos de incertidumbre, pensando cuál será el marco en el que deberán moverse en el futuro.

Para evaluar ese escenario, pero más allá de la limitada coyuntura de corto plazo, llegaron hasta Rosario importantes científicos y pensadores de distintas partes del mundo, que ayudaron a diagramar, entre otros, alternativas sobre qué puede hacer el sector agropecuario para mostrar por qué merece más reconocimiento y, ¿por qué no?, menos demonización.

En esa línea, Dirceu Gassen, reconocido experto brasileño en sistemas de siembra directa, sostuvo que el agro debe "hacer más marketing de lo que está ejecutando". Gassen manifestó que el mundo desespera por cuidar el medio ambiente y los agricultores modernos de Argentina y Brasil los protegen a fondo, a través de la SD. En un juego de palabras con los viejos sistemas de siembra, Gassen dijo que "ahora, para nosotros la SD es lo convencional". Y consideró que hay que mostrar mejor eso a todos los públicos.

"Hay que decirle al mundo que América del Sur está manejando el agua de manera extraordinaria", lanzó.

El especialista brasileño sostuvo que la SD es mucho más que sembrar sin arar. Indicó que cambia la mente del productor. Y, en esa línea, consideró que, más allá de afirmar un trabajo serio tranqueras adentro, deben pensarse nuevos esquemas.

Por ejemplo, recordó que Argentina, Brasil y Estados Unidos producen más del 80% del total mundial de proteína de soja. Y que no hay ningún producto que, en escala, pueda sustituirla para sus usos en alimentación humana y animal. Porque no se trata solamente de proteína vegetal, sino también animal, ya que buena parte de ella se convierte en carne.

Por eso, si a aquel grupo de tres países se le suma Australia, también están los mayores exportadores mundiales de carne. Así, Gassen, para graficar el peso que esos tienen en el mundo, dijo que no sería una locura pensar en la creación de una nueva OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo), que en este caso podría ser la Organización de Países Exportadores de Proteínas.

Alguno podrá pensar que es una locura, pero en un mundo en el cual la alimentación es un tema central, no lo parece tanto.

Es que Gassen está convencido de que la rentabilidad de los productores está directamente vinculada a la cantidad de conocimiento por hectárea. Y pensar más allá de los límites del propio campo es una necesidad cada vez más imperiosa, para asegurar la viabilidad de lo que se hace tranqueras adentro.

En la misma línea se pronunció Klaus Amman, un experto suizo en biotecnología, quien planteó la necesidad de profundizar la vinculación entre la agricultura y el conocimiento.

"Debemos reconciliar a la tradición con el conocimiento y la ciencia", manifestó. Y consideró que, para lograr un mundo sustentable, hay que "liberar a la agricultura de la ideología y los mitos".

Amman dijo que la biotecnología y la revolución genética son el futuro. Y que hay que pensar en un capitalismo más creativo, que p

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