Advierten sobre la necesidad de diversificar los cultivos

Influenciados por un contexto social y político que tuerce la intención de siembra en función de la conveniencia de mercado y las políticas de Estado, la producción agropecuaria tiene por delante grandes desafíos.

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18deAgostode2008a las12:11

Así el mercado mundial reclama más calidad para la soja y el trigo, cultivo que baja su área facilitándole espacio a la cebada o la colza, mientras el maíz busca adaptarse a zonas marginales y aumentar su rendimiento. Eso fue lo que discutió en los paneles agronómicos del XVI Congreso de Aapresid que se realizó la semana pasada en Rosario.La soja, que sin duda seguirá ocupando el lugar protagónico encuentra como principal desafío responder a la demanda internacional por la vía de mayor producción pero también de mayor calidad. "Va a tener un aumento de producción significativo, pero no por vía de mayor área, porque no la hay, sino a través de mayores rendimientos", indicó Rodolfo Rossi, presidente Acsoja, la cadena de la oleaginosa.En ese sentido, si bien la soja argentina no es reconocida por su calidad, puso en segundo término este desafio, que vendrá de la mano de mayores primas de parte de los compradores. "Hoy tenemos problemas con la harina de soja, no tenemos calidad", aseguró Rossi. El investigador dijo que como el aceite es el que maneja el negocio de exportación, "el productor debe recibir diferencia", para cultivar variedades que mejoren la calidad para la producción de harina.En cuanto al maíz, la intención de siembra viene demorada para la próxima campaña por el conflicto de agro, el clima y el precio de los insumos, los especialistas sostuvieron que el camino a seguir es también aumentar rendimiento. "Hay lugares donde el sistema de producción está ligado a la calidad, por negocios vinculados al alto contenido de aceite, o maíces colorados, para la industria alimentaria", explicó Emilio Satorre, de la cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA).Pero advirtió que, por el lado del grano forrajero, "lo que hay que aumentar es el rendimiento". En tanto, Juliana Albertengo, de Aapresid, advirtió que otro desafío para el cereal grueso es poder adaptarse a las zonas que antes no se sembraba, apostando al rendimiento, en la zona núcleo e incrementando el mismo en las zonas no tradicionales. La apuesta en ambos casos es a mayores paquetes tecnológicos y a intensificar cuestiones de manejo.Mohan Kohli, de programa de trigo el Cimmiyt, la gran batalla del cereal de invierno es la calidad. "El trigo argentino tiene una calidad inestable, se mezclan variedades, por lo cual los productos deben tener mayor criterio de selección", indicó el especialista.Si bien en esta campaña se habla de una caída del 25 % en el área sembrada con trigo, con una producción que alcanzaría los 14 millones de toneladas, las estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda ) hablan de que el país llegue a producir unas 25 millones de toneladas para el año 2016."La siembra directa hizo crecer los rendimientos pero hace falta aumentarlos ya que la brecha con su potencial es grande", sintetizó.Los nuevos. La cebada resurgió en los últimos tiempos, ganando el espacio que dejó libre el trigo. De 500 mil hectáreas que se sembraron en el ciclo anterior, se pasó a 700 mil hectáreas en esta campaña. Otro cultivo que tuvo una mayor expansión en este ciclo fue la colza, que pasó de 25 mil hectáreas a 60 mil hectáreas.

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