Profertil vuelve a producir urea pero hay dudas de que alcance

Por falta de gas y reparaciones técnicas, la planta hará cerca de 20% menos de urea este año. Los competidores reclaman al Gobierno que elimine aranceles para importarla.

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19deAgostode2008a las07:22

Los productores agrícolas se quejan de que deben pagar cerca de u$s 900 la tonelada de urea granulada, el principal fertilizante del país e indispensable para maíz y trigo, cuando el año pasado costaba u$s 350.

El 18 de marzo de este año, cuando la reacción de los productores al intento oficial de volver a aumentar las retenciones todavía no se había desmadrado, el Gobierno anunció un nuevo acuerdo con Profertil, el joint-venture de Repsol-YPF y la canadiense Agrium, que es el único que produce urea granulada en el país. Según ese acuerdo, se garantizaba conseguir la tonelada de urea a u$s 410 más IVA, siempre y cuando se compraran no menos de 30 toneladas y en las terminales portuarias de la empresa (en San Nicolás, Necochea y Bahía Blanca).

Pero el acuerdo no prosperó por mucho tiempo. Más allá del conflicto con el agro y los cortes de ruta, fuentes del sector aseguran que la planta de la empresa, en Bahía Blanca, se quedó sin gas, el principal insumo de la urea (de hecho, Profertil nació para aprovechar gas que hasta entonces Repsol aventaba, según relató en varias oportunidades).

La priorización en el consumo de los hogares, dejó a la empresa desabastecida, pese a que el caño que conecta el sistema de gasoductos al barco regasificador (que el Ministerio de Planificación instaló este año en Bahía Blanca para compensar los faltantes) pasa por el predio de la planta. “Veían pasar el gas por sus narices y no podían hacer nada”, le dijeron a El Cronista desde una proveedora de insumos, cliente de la empresa.

Según las fuentes consultadas, a diferencia de otras firmas que también utilizan el gas como insumo, Profertil tiene un requerimiento mayor, por debajo del cual no puede operar. A ello se habrían sumado paradas de mantenimiento e inconvenientes técnicos, que en definitiva llevaron a que la planta quedara inerte durante unos dos meses.

Recién la semana pasada habría vuelto a producir amoníaco, y esta retomaría la producción del fertilizante. Sin embargo, en el sector estiman que el parate hizo perder una producción de unas 200.000 toneladas, una sexta parte del 1,2 millón que produce al año. Y ese volumen no sería restable a la exportación, puesto que los despachos fuertes de la empresa son en contraestación, antes de que se largue la demanda local para trigo y maíz, que va de mayo a noviembre.

¿Faltará?

Los más optimistas dicen que tal vez no falte urea, porque la demanda también se contrajo.

Por un lado, por la caída de alrededor del 20% del área sembrada con trigo, provocada en parte por la sequía y en parte por las numerosas intervenciones del Gobierno en este mercado, que llevaron por momentos a que los productores locales recibieran un tercio del precio internacional.

Por otro lado, porque a raíz de lo anterior y el conflicto por las retenciones, la inversión se redujo al mínimo (los fertilizantes permiten mejorar los rendimientos de los cultivos y reponer parte de los nutrientes del suelo). De hecho, quienes venden fertilizantes calculan que el mercado se contrajo un 30%.

Como fuere, la escasez ya explica buena parte del aumento de precios, mientras que el resto parece obedecer a la suba de los commodities.

Por Alejandra Groba.

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