XVI Congreso de Aapresid - "Los pronósticos siguen siendo insuficientes"

Vicente Barros, Dr. En Ciencias Meteorológicas e Investigador Superior del Conicet y profesor de Climatología de la FCEN de la UBA desarrolló un análisis clave sobre el clima, el calentamiento global, la temperatura, las precipitaciones, en nuestra agricultura.

16deAgostode2008a las08:09

En los últimos 30/40 años, como en otras regiones del planeta y coincidiendo con la aceleración del calentamiento global, se han producido importantes cambios en el clima de la Argentina. Las precipitaciones han aumentado en gran parte de la región subtropical en sus valores medios y en la frecuencia de eventos intensos. Por el contrario, los cambios en la temperatura han sido menos importantes, excepto en la Patagonia donde el calentamiento ha causado importantes retrocesos en los glaciares andinos. Los cambios en el clima se tradujeron en mayores rindes de los granos en la Pampa Húmeda y favorecieron la expansión de la frontera agrícola hacia el norte y oeste.

La información científica, dentro de las limitaciones e incertezas propias del estado actual del arte, indica que por el contrario los cambios en las precipitaciones no serían ya tan importantes en las próximas tres décadas, mientras que las temperaturas medias aumentarían en casi 1° C en el norte y la mitad de ello en el sur del país.

La variabilidad interanual del clima sigue siendo quizás el mayor factor de riesgo de la actividad agrícola y por ello ha crecido la demanda de pronósticos de las condiciones del clima con anticipación de varios meses. Por las características inherentes de la atmósfera, la ciencia ha avanzado en este aspecto mucho menos que lo deseado y es aconsejable que la utilización de este tipo de pronóstico se haga con conocimiento de sus limitaciones.

1. Los cambios climáticos recientes y sus impactos en la actividad agropecuaria

Temperatura

Al norte 40° S, es decir en la región no patagónica, los cambios en la temperatura media en el último siglo no fueron importantes, excepto en las ciudades donde el calentamiento estuvo provocado por el crecimiento urbano. Sin embargo, y como en la mayor parte del planeta, en las últimas 4 décadas se han producido importantes aumentos en las temperaturas mínimas variando según el lugar entre 1° y 3° C. Esto se ha notado particularmente en el invierno porque los periodos más fríos se han estado acortando. El incremento de la temperatura mínima fue consistente con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero. Estas tendencias en las temperaturas mínimas estuvieron compensadas por descensos en las máximas, originados en las crecientes precipitaciones y sus nubosidades asociadas. Los cambios hacia mayores temperaturas medias se han registrado en el otoño temprano donde en muchos años se han estado prolongando las condiciones estivales.

En la Patagonia, las temperaturas han tenido aumentos mayores a 1° C con la consiguiente recesión generalizada de los glaciares. En el Hielo Continental Sur que se comparte con Chile desde las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, 48 de los 50 glaciares están retrocediendo.

Precipitación

En América del Sur, al este de los Andes entre 20 y 40° S, las precipitaciones medias anuales aumentaron durante el siglo XX, pero muy especialmente entre 1960 y 1990. Este cambio es parte de un patrón hemisférico, que se repite en los tres continentes australes con lluvias medias anuales crecientes en el este de los continentes y decrecientes en las costas occidentales. Ello parece deberse al corrimiento hacia latitudes más australes de los sistemas de circulación de la atmósfera, lo que por otra parte es un cambio que se espera que ocurra con el calentamiento global.

Debido a la orientación predominantemente este/oeste del gradiente de la precipitación media anual, este aumento se tradujo en un corrimiento de las isoyetas hacia el oes

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