Países que importan alimentos buscan tierra fértil más allá de sus fronteras

Intentan disminuir su vulnerabilidad a las abruptas subas en los precios y a las restricciones a las exportaciones en el mercado alimentario mundial.

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21deAgostode2008a las10:26

Arabia Saudita no tiene ríos o lagos permanentes, y las lluvias son escasas y no se puede depender de ellas. Sólo se puede cultivar cereales a través de proyectos costosos y el ganado lechero debe ser refrescado con ventiladores. En resumen, no es un país que uno pueda asociar con la agricultura en gran escala. Pero esto puede cambiar porque, gracias a los ingresos del auge petrolero y debido a la preocupación por la seguridad alimentaria, el reino saudita está recorriendo el planeta en busca de tierras fértiles, en un peregrinaje que ya ha llevado a funcionarios locales a Sudán, Ucrania, Pakistán y Tailandia.

El plan es iniciar proyectos de considerable envergadura en el exterior con la idea de involucrar luego al sector privado en la producción de cultivos como maíz, trigo y arroz. Una vez que se ha elegido un país, cada proyecto podría superar las 100.000 hectáreas y la mayor parte de los granos cultivados se exportarían a Arabia Saudita.

Aunque los planes de este último país están entre los más grandiosos en su tipo, son sólo el ejemplo del interés creciente en estas actividades por parte de países importadores de alimentos que han acumulado capital. Los Emiratos Unidos Arabes están buscando tierra en Kazajstán y Sudán; Libia espera poder alquilar granjas en Ucrania; y Corea del Sur ha insinuado que tiene en la mira a Mongolia. Incluso China, que tiene mucha tierra cultivable pero no agua en abundancia, está explorando la posibilidad de invertir en el sudeste asiático.

“Es una tendencia nueva dentro de la crisis global de alimentos. Hoy en día, la fuerza dominante es la seguridad de la provisión de comida”, dijo Joachim von Braun, director del International Food Policy Research Institute, con sede en Washington.

Alarmados por las restricciones al comercio exterior en los países exportadores –como los controles a la exportación de arroz en la India, la suspensión de los embarques de trigo en Ucrania y la imposición de impuestos altos sobre la venta al exterior de soja en la Argentina– los importadores comprendieron que su dependencia del mercado alimentario internacional los hace vulnerables, no sólo a los abruptos incrementos en los precios sino también a una interrupción del abastecimiento.

Por eso la seguridad alimentaria está en lo alto de la agenda política mundial por primera vez desde la década de los 70. “La crisis encendió las alarmas y los países están buscando dónde asegurarse la provisión de bienes agrícolas”, señaló Abdullah al-Obaid, viceministro de Agricultura de Arabia Saudita.

Con el consumo global de alimentos en aumento, principalmente debido a las dietas más ricas en carne en las economías emergentes, el desafío de darle de comer a poblaciones que se multiplican es cada vez mayor. Aunque los precios de los cereales descendieron de los picos alcanzados hace poco, todavía triplican los promedios de la última década.

Lennart Båge, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la ONU, dijo que durante mucho tiempo se pensó que la tierra era menos importante que el petróleo o los minerales, “pero ahora la tierra fértil con acceso a agua se convirtió en un activo estratégico”.

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