Aacrea advirtió que con la actual política ganadera la Argentina deberá importar carne bovina en 2012

La entidad técnica indicó que el aumento en la producción ganadera se detuvo en 2005. Pero la cantidad de hacienda faenada siguió creciendo y esto generó una progresiva disminución del stock. Los riesgos crecientes promovidos por la intervención oficial.

25deAgostode2008a las12:29

La Argentina deberá importar carne bovina en 2012 si el gobierno no introduce modificaciones en la actual política ganadera. Así lo advirtió hoy Belisario Álvarez de Toledo, coordinador general de la entidad técnica Aacrea, durante una exposición realizada en la Asamblea Ganadera Nacional de Olavarría.

“El contexto internacional del mercado de la carne representa una gran oportunidad para la Argentina por la creciente demanda y los elevados precios. Pero para poder sacar provecho de esta situación, en nuestro país deberían cambiar las condiciones de comercialización, tanto para el consumo interno como para la exportación”, apuntó Álvarez de Toledo en el marco del evento organizado por la Comisión de Enlace Agropecuaria.

El coordinador de Aacrea recordó que en los últimos años se viene registrando una liquidación general del rodeo –especialmente de hembras– y una disminución del peso de faena.

También señaló está ocurriendo un traslado de la ganadería de las zonas pampeanas a otras regiones, como el NOA y el NEA, donde la productividad es menor: por cada 100 vacas que se trasladan a estas zonas se producen 21 terneros menos (var mapa).

“Una de las razones de este escenario adverso es que el precio del kilo vivo recibido por los productores se ha quedado estancado. Sin embargo, el precio de la carne pagado por el consumidor en la góndola ha aumentado considerablemente desde el año 2005”, apuntó.

“Este comportamiento es provocado en gran medida por los crecientes riesgos que enfrentan los eslabones intermedios de la cadena de la carne frente a las regulaciones y el intervencionismo oficial en la comercialización interna y externa del producto”, añadió Álvarez de Toledo.

Señaló además que el aumento en la producción se detuvo en 2005, pero la cantidad de hacienda faenada siguió aumentando, lo que llevó a una disminución del stock. “En otras palabras: muchos productores están liquidando su capital productivo”, indicó.

Sin embargo, consideró que “la tendencia negativa que registra la ganadería vacuna podría revertirse si se establecen condiciones de promoción de la actividad y se interrumpe el intervencionismo oficial en los mercados”.

“Para que la actividad retome una senda de crecimiento que permita abastecer el consumo interno y la exportación se necesitan cuatro elementos: precio, previsibilidad, tecnología y un productor que combine estos factores asegurando el éxito y la sostenibilidad de la empresa. Hoy no hay previsibilidad y el precio no es acorde a los costos, por lo que el desarrollo del negocio está en una encrucijada”, afirmó.

Álvarez de Toledo dijo que, a pesar de todo, siguen existiendo amplias posibilidades de crecimiento. Con la misma cantidad de vacas que existen en el país se podrían producir 2,70 millones de terneros más si se logra pasar de la tasa de destete actual del 62% a otra –muy factible con la extensión de tecnologías probadas– de 75%.

“Además, en la misma superficie que ocupa la ganadería actualmente se podrían disponer 5,70 millones de vacas adicionales, cuya producción, llevada al peso de faena, daría lugar a una oferta adicional de carne de 1,50 millones de toneladas, que significarían un aumento del 49% respecto de la situación actual”, explicó.

El directivo de Aacrea comentó que en los últimos los costos de la ganadería experimentaron un considerable aumento, impulsado por el encarecimiento de los fertilizantes y agroquímicos (necesarios para las pasturas), las semillas (maíz, sorgo y forraj

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