Con el volumen más bajo del año, los bonos somatizaron la ausencia oficial

En un día negro en Wall Street, los inversores locales se cruzaron de brazos y especularon con la próxima licitación de títulos. Solo hubo bajas. Dicen que, hasta que no haya datos concretos, no volverá a haber un volumen normal.

26deAgostode2008a las07:51

Dicen que Argentina es tierra de contrastes. Extensas llanuras pampeanas y una metrópoli eléctrica; altiplanos desérticos; lagos, bosques y glaciares patagónicos; selvas subtropicales y campo abierto. Y si bien en materia económica solían diferenciarse liberales y admiradores de Keynes, parece que ya no tanto. Y si no, que lo digan en la bolsa, la cuna del libre mercado, quienes le han tomado el gusto al neo-keynesianismo, ese pase libre en atribuciones de gestión económica que se atribuye en genérico gobierno y banco central.

Versión light y bursátil del síndrome de Estocolmo, en la city los operadores extrañan la pesada billetera del Gobierno. Es más: toman nota de la ausencia del Gran Hermano que puntualmente entraba en el mercado a hacer operaciones en bonos y que “ayudaba” a que no se notara –tanto– lo apático del momento.

Día de ausencias estatales en la city, ayer se tuvo el volumen más bajo del año en el mercado de bonos del Mercado Abierto Electrónico (MAE). Apenas u$s 274 millones cuando en las jornadas previas con auspicio estatal se llegaron a operar hasta u$s 850 millones.

De brazos cruzados a la espera del próximo tren, los operadores y los inversores del mercado pasan sus horas especulando con la forma, fecha, monto y papeles que recomprará el Gobierno bajo su nuevo sistema de licitaciones semanales.

Un directivo de un banco de capitales nacionales explica que “hoy en la city el jugador número 1 es el Gobierno y que con una billetera como la suya y un plan organizado de recompra de títulos, es claro que la retracción de volumen se hará presente”.

Claro que Wall Street aportó lo suyo en un día para el olvido y que el mercado local le siguió la corriente con sólo $40 millones negociados en acciones. Pero los analistas destacan la actitud doméstica: “El mercado está en modo wait and see a la espera de señales y hasta que no se tengan oportunidades es probable que se mantenga la apatía‘, señaló Juan Ignacio Perpén, portfolio manager de Rosental Sociedad de bolsa.

Con el toro escondido

Ayer los operadores bromeaban que lo último bueno que vino de Nueva York –y que vendrá por un buen tiempo– es la cantante Madonna. Después, nada de nada. Los mercados neoyorquinos se desplomaron por los sempiternos temores de los inversores respecto de la crisis subprime. Nuevas razones se consiguen a diario. Esto despertó la fiebre vendedora y generó una fuerte baja en los principales índices. El Dow Jones perdió 2% y para el Nasdaq y el S&P500 hubo igual castigo. Una leve corrección en el precio del petróleo tampoco ayudó.

En la terna funesta de noticias que golpearon los altaneros espíritus comerciales de la más poderosa de las plazas financieras se contó la desilusión que generó el enfriamiento del rumor que le asignaba a Lehman Brothers la posibilidad a ser comprado por un banco coreano. A eso se sumó que AIG, la mayor aseguradora del mundo también tuvo su lunes negro luego de que Fitch dijera que podría bajarle la calificación. A la postre no hubo sino otra mala noticia: la gente de JP Morgan dijo que el valor de mercado de sus inversiones en Fannie Mae y Freddie Mac cayó al 50% y que esto afectará sus resultados.

Con este antecedente y la ausencia del Gobierno en la plaza, en el mercado local hubo poco trabajo y volumen. El Merval cayó 0,92% con apenas $40 millones. Ni siquiera los ángeles guardianes que son Petrobrás Brasil y Tenaris pudieron mantener las apariencias: perdieron 3,1% y 1,8% respectivamente. Grupo Galicia restó 2,9% y Mirgor otro tanto. Del otro lado, Socotherm Americas le puso el

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