El plan para salir del default genera dudas en los mercados

Analistas y bancos de inversión creen que hay que tomar medidas de fondo para dar confianza.

27deAgostode2008a las07:54

Aturdido todavía por el rumbo que debe tomar para evitar un nuevo default en 2009, el Gobierno comenzó a tantear una propuesta para los bonistas que no aceptaron el canje de 2005, que implicaría la emisión de bonos Discount por US$ 7000 millones y que sólo gozaría de una amplia aceptación de los acreedores privados si incluye el cupón ligado al crecimiento.

Fuentes del Ministerio de Economía negaron a LA NACION que se haya analizado una propuesta del banco Barclays, que contenía una quita del 65%. Sin embargo, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, tiene previsto recibir hoy al ejecutivo argentino Gustavo Ferraro, de Barclays, que participó activamente en el consorcio de bancos que llevó a cabo la reestructuración en 2005.

Barclays representa a un grupo de fondos de inversión que se resignaron a no cobrar a través de los tribunales de Nueva York y que prometen ingresar en un segundo canje oficial si el nuevo bono Discount vale cerca de 40 centavos, frente a los 27 centavos actuales.

Ante estas versiones, el banco respondió con la usual frase "sin comentarios" desde sus oficinas en Nueva York.

Otras fuentes oficiales admitieron que el plan de Barclays había aterrizado en otros despachos oficiales importantes; el más ávido por conocerlo fue el jefe de Gabinete, Sergio Massa, quien ha dejado trascender ante empresarios y dirigentes del justicialismo que es necesario normalizar la relación con el mercado para evitar un default el año próximo.

Tal como informó ayer LA NACION, las conversaciones aún deben tener la bendición explícita de la presidenta Cristina Kirchner, pero se interpreta que su análisis dentro del Gobierno implica por lo menos un reconocimiento del problema.

Massa: plazos incumplidos
El grupo que integran Massa; el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y Hernán Lorenzino -en representación del ministro de Economía, Carlos Fernández- planteó la necesidad de sincerar parcialmente los datos de la inflación y comenzar a negociar con los acreedores que no cobran desde 2001 (Club de París, por US$ 6500 millones, y bonistas, por US$ 30.000 millones).

Massa les juró que tenía un plazo de 45 días desde su jura para normalizar las estadísticas oficiales; correr a un costado al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y lograr un recambio en el Palacio de Hacienda para tener un ministro fuerte. Pasaron 34 días y aún no pudo alcanzar ninguno de esos objetivos.

Por esta falta de avances, analistas e inversores consultados por LA NACION dudaban ayer sobre la viabilidad del plan para dejar atrás el default y les restaban mérito a las señales al Club de París. Pero afirmaron que, si el equipo económico quiere encarar una negociación seria con los bonistas, debería incluir las unidades ligadas al PBI, que en 2005 no tenían ningún valor para los analistas, pero que terminaron resultando la estrella para los inversores hasta principios de este año.

En cuanto a la quita del 65% planteada por Barclays (que reproduciría la que aplicó en 2005 el equipo de Roberto Lavagna), dijeron que resultaría demasiado generosa frente a la predisposición de los fondos no beligerantes (entre los que se excluye a Dart y Elliot). "Habría que ser más agresivo porque son inversores con papeles muy ilíquidos", comentó otro ejecutivo que participó de la última renegociación.

Al respecto, el jefe de analistas del fondo Bulltick, Alberto Bernal-Leon, sostuvo desde Miami que "la posible ganancia para los bonistas en default es bastante menor que la que había en marzo, por lo que el Gobierno deberá esmerarse para lograr un buen nivel de aceptación". Sólo así un nuevo canje de deuda serviría para recuperar un lugar en los mercados voluntarios internacionales, aclaró

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