Ya se parece a la crisis con el campo la interna sobre futuro económico

Cuesta creer que el Gobierno reaccione contra los mercados de la forma que lo hizo contra el campo. Por ahora la batalla es en silencio. El combate permitirá saber qué tan pragmático sigue siendo Néstor Kirchner.

28deAgostode2008a las07:40

El momento económico, ahora golpeado por la renovada desconfianza de los mercados internacionales y las derivaciones políticas de la supuesta amenaza a un nuevo default en el país, coloca una vez más a Néstor Kirchner en el centro de la escena. Para simplificar los escenarios, podría decirse que se asiste a una remake de la crisis con el campo, claro que ahora de características mundiales, porque los que protestan no lo hacen en las rutas sino fugando capitales y saliendo de activos financieros argentinos desde cómodos despachos y, a salvo, fuera del país. No hay piquetes en las rutas ni faltan alimentos en las góndolas, pero el derrumbe de los mercados profundizó también el desabastecimiento, y esta vez en un rubro muy sensible para el humor social: el crédito, el dinero y el consumo.

Esta nueva versión de la batalla contra el campo, con Cristina zarandeando en la tribuna al Banco Central y al gobierno de España, como antes lo hacía contra los piquetes de la abundancia, tiene sin embargo algunas diferencias. Es posible que los traders financieros a los que aludió despectivamente la Presidenta ayer al comentar el caso del Banco de España, sean menos populares que los productores rurales, y sin duda los líderes de los bonistas que no entraron en el canje no pueden compararse con Alfredo De Ángeli. Pero enfrentar a los bancos y dejar al país sin crédito termina dándole las gracias a Chávez que pone los dólares para comprar bonos al 16%.

La situación interna del Gobierno es calcada a la del campo. Al menos dos tercios del gabinete entendió y hace pública la vocación de emprolijar la gestión económica: sincerar la inflación, detener los subsidios, frenar el gasto, contener los aumentos de jubilaciones y salarios, recuperar la independencia del Indec, acordar con el Club de París y sacar definitivamente a la Argentina del default. Todo en el marco de un plan global de lucha contra la inflación, con coherencia fiscal y monetaria para que los precios no superen un dígito mensual. Allí están claramente Sergio Massa, Martín Redrado, Graciela Ocaña y Jorge Taiana.

Pero todavía no hay señales claras de Néstor. Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray fueron confirmados con plenos poderes para seguir interviniendo y controlando los mercados y se mantiene la oscuridad con las cifras del Indec. Nadie sabe si el ex presidente autorizó las gestiones para avanzar en la solución con el Club de París, y menos si estaría dispuesto a reabrir el canje de la deuda. Estas últimas dos cuestiones desataron una fuerte interna entre ministros y a nadie pasó desapercibido que el colaborador más fiel que tiene Néstor Kirchner en el Poder Ejecutivo, Julio de Vido, resultó ausente y sin aviso de la cumbre del Council of Americas en Buenos Aires. Allí donde Massa y Redrado resultaron las estrellas del elenco oficial, y el enviado del departamento de Estado, Thomas Shannon, se cansó de repetir que EE.UU. tiene toda la intención de colaborar para ayudar a la Argentina a normalizar sus relaciones económicas internacionales. A su lado, como todavía no habló Néstor, el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, aseguraba a quien quisiera escucharlo que la cuestión del Club de París “no está ni jamás estuvo en la agenda de temas a tratar con la Presidenta”. Muy molesto se lo vio al ministro Carlos Fernández en ese convite. No le gusta la idea de tener que compartir las decisiones económicas con dos triunviros (Redrado y Massa), se considera un hombre de Néstor, y para manifestar su fastidio ya le avisó con planillas en mano que la política de Redrado de mantener el dólar cerca de 3 pesos significará este

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