Para Redrado, es "necesaria" una reducción en la inflación

Cree que sólo es posible si se coordinan las políticas fiscal, salarial, monetaria y de ingresos.

28deAgostode2008a las07:43

Midiendo las palabras, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, reconoció ayer la necesidad de reducir la tasa de inflación, un objetivo que requiere "el accionar conjunto y coordinado" de las políticas fiscal, monetaria, de competencia, salarial y de ingresos. Redrado habló durante un seminario organizado por el Consejo de las Américas (de lo que se informa en el cuerpo principal del diario) y su mención de la política salarial fue interpretada por empresarios y analistas como un llamado a la mesura en momentos en que muchos gremios buscan reabrir las paritarias.

En el hotel Alvear, ante un auditorio repleto de hombres de negocios, el funcionario trazó primero un panorama de la situación internacional -"continúa deteriorándose", dijo- y se lanzó después de lleno a la coyuntura nacional. Dejó para el final su visión sobre los precios: "[...] Sólo el accionar conjunto y coordinado de la política fiscal, la política salarial, la política de ingresos, la política de competencia y de la política monetaria garantiza la sustentabilidad macroeconómica y una necesaria reducción en la tasa de inflación", afirmó.

Redrado había comenzado con cierto escepticismo sobre la situación global. "Aún no se vislumbra un piso para la crisis en el mercado internacional de capitales. La persistencia y profundización de la restricción crediticia continúa disminuyendo el valor de los activos y desmejorando los indicadores económicos", describió, para luego insistir en un concepto que ya repitió en otras oportunidades: si bien la región no está en el centro de la crisis, tampoco está exenta de sus efectos.

A las restricciones de financiamiento, se suma "una menor demanda de las exportaciones de la región" por la desaceleración del crecimiento global, sobre todo de los países desarrollados. Esto, indicó, "presiona a la baja sobre los precios de las materias primas". Sin mencionarlo, se refirió al impacto del conflicto entre el campo y el Gobierno. "En nuestro país, una combinación de factores externos y domésticos dio como resultado un proceso de turbulencia financiera que no condice con los fundamentals de nuestra economía", indicó. Nombró tres efectos: una "presión compradora" en el mercado cambiario, una caída de los depósitos y un aumento en el costo de financiamiento, local y externo.

Un freno a la corrida
"Nosotros podemos decir que, por primera vez en décadas, el Banco Central paró la pelota frente a una corrida", manifestó. Recordó también algunas medidas implementadas -venta de dólares, recomposición de liquidez en pesos a través de la recompra y renovación parcial de letras y pases activos, y compra de bonos de la deuda- y ratificó que no habían implicado una modificación de rumbo: "No se trata de un cambio de políticas, sino de la misma estrategia monetaria y financiera que la aplicada en los últimos años, pero en una coyuntura diferente". Nombró los tres ejes de esa política: garantía del equilibrio entre la oferta y la demanda de dinero, un esquema de acumulación "anticíclica" de reservas y un régimen de tipo de cambio "flotante administrado".

Ante ese público, Redrado no podía eludir una mención de las persistentes dudas sobre el pago de la deuda que muestran los mercados. Y dijo, al respecto: "Son infundadas, tal como lo demuestra el cumplimiento puntual de los compromisos financieros y la recompra de deuda". Después se adentró en los llamados superávits gemelos y dijo que la posición externa de la Argentina "es muy robusta". Agregó que el superávit fiscal más que duplica el necesario para afrontar los intereses.

A su turno, el ministro de Economía, Carlos Fernández, subrayó la solidez de la economía argentina y elogió las políticas de los últimos cinco añ

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