El enfriamiento de la economía comenzó antes del conflicto rural

El indicador predice con cinco meses las caídas del PIB y con tres meses la recuperación de la economía. Existe una probabilidad de 99% de un punto de giro que cambiaría el ciclo.

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29deAgostode2008a las07:35

Con ironía se acostumbra criticar los modelos económicos diciendo que si no predicen la realidad es porque la realidad está equivocada. Se resalta así la tozudez con que los economistas defienden sus ecuaciones más allá de lo que muestra el mundo real. Pero llegó la hora de la venganza. Cuando la realidad la reflejan estadísticas oficiales del Indec intervenido puede sostenerse sin miedo de caer en el absurdo que por fin la realidad está equivocada.

El Indicador Líder de la Universidad Di Tella, que pronosticó los cambios de ciclo durante los últimos dieciocho años, reflejó que la economía argentina sufrió en 2008 una fuerte desaceleración.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que realiza el polémico Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no lo manifiesta.

Por primera vez, el indicador Líder y el EMAE difieren de manera sustancial debido al maquillaje que cubre los índices oficiales de crecimiento.

Martín González Rozada, investigador principal del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT, sostuvo que todas las señales indican que la economía argentina ha desacelerado su ritmo de crecimiento en el primer semestre del año, aún cuando las cifras oficiales prácticamente no lo muestren. “Los primeros signos de la desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía se ubican a fines del año pasado antes de producirse el conflicto del gobierno con el campo. El conflicto probablemente profundizó la desaceleración”, agregó.

En tanto Guido Sandleris, director del CIF, remarcó que existe una probabilidad de 99% de que la economía se encuentre en un punto de giro que cambiaría la dirección del ciclo. El Índice Líder registró una baja del 3,1% en julio en relación al mismo mes pasado en lo que fue su sexta caída en siete meses. En términos interanuales el índice se derrumbó 11,3%, la baja más pronunciada en los últimos seis años.

El indicador de la Di Tella está conformado por diez series seleccionadas de entre más de cien, en base a los criterios de conformidad, consistencia temporal, racionalidad económica, representatividad, disponibilidad y oportunidad.

Para el pronóstico se utiliza la cantidad de concursos y quiebras, la evolución de los agregados monetarios, de las escrituras, de la inflación, de la utilización de la capacidad instalada, de los despachos de cemento y de la industria metalmecánica, entre otras series que permiten predecir el rumbo de la economía. Apenas el 20% de estas series tuvieron una variación positiva en julio. Las únicas variables que no presentaron caídas respecto de junio fueron la proyección de la cantidad de superficie a construir en base a los permisos solicitados y el Índice de Confianza del Consumidor.

En general, el indicador líder predice con cinco meses de anticipación las caídas en el Producto Interno Bruto (PIB) y con tres meses de anticipación las recuperaciones de la economía. Según los últimos datos disponibles, la serie alcanzó un máximo en septiembre de 2007, el mes previo a las elecciones que dieron el triunfo a Cristina Fernández de Kirchner, anticipando el comienzo de una fuerte desaceleración del crecimiento económico que habría comenzado durante el primer semestre de este año.

Los resultados de cada mes se publican al final del mes siguiente, adelantándose casi 30 días a la publicación del EMAE para el mismo periodo.

Por Santiago Chelala.

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