Diputados: tras las retenciones, el tema del campo volvió a un cajón

Un efecto de la derrota del oficialismo.

01deSeptiembrede2008a las08:03

Parece historia antigua por el terremoto político posterior, pero no pasaron aún dos meses de aquella memorable sesión en Diputados en la que el oficialismo intentó mandar la polémica sobre las retenciones móviles a la soja al fondo de una abultadísima agenda agraria.

"Primero vamos a tratar los proyectos sobre leche y carne", anunció el presidente de la Comisión de Agricultura, Alberto Cantero. Pero no pudo pasar del amague. El resto de la historia es conocida: las retenciones móviles se aprobaron por apenas seis votos antes de quedar sepultadas en el Senado, y de las leyes de incentivo para lácteos y carne ni noticias.

Esas propuestas iban enganchadas a un "trencito" que el Gobierno puso en marcha para advertirles a los ruralistas que sin la aprobación de las retenciones el resto de los temas quedaría archivado. El paquete incluía una nueva ley de arrendamientos y un fondo permanente de emergencia agropecuaria, que estaban en el temario de las retenciones. Pero el cuarto intermedio al que pasó dicha sesión -al término de 19 horas extenuantes- nunca se retomó.

Llegaron al Parlamento otros proyectos conflictivos, como la reestatización de Aerolíneas Argentinas y la movilidad de las jubilaciones, que se encuentran en plena etapa de deliberación. Por una cuestión de revanchismo o de oportunidad, lo cierto es que el oficialismo dejó las cuestiones rurales pendientes durmiendo en los cajones. Uno de ellos está fuera del alcance de los legisladores: es el que pertenece al secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, quien pidió el texto sobre arrendamientos para meterle mano, pese a que ya cuenta con un inusual dictamen de consenso que alcanzaron oficialistas y opositores bajo el argumento de fomentar el ingreso de nuevos actores de pequeño porte a la actividad rural.

"No hay voluntad política de resolver los problemas del campo", azuzó el diputado radical Pedro Morini, productor santafesino de porcinos y vicepresidente de la Comisión de Agricultura. "Esperamos señales, pero no parece ser el momento político para retomar las cuestiones rurales", admitió Alejandro Rossi, hermano y eficiente operador parlamentario de Agustín, el jefe de la bancada K.

Con la amenaza de volver a las medidas de fuerza lanzada por la Mesa de Enlace que integran las entidades del campo, las relaciones con funcionarios y legisladores del oficialismo están cerca de volver a fojas cero. Los ruralistas más agoreros aseguran que sin leyes de incentivo el país deberá importar carne vacuna, leche y hasta trigo en pocos años más.

En ese marco, vuelan como hojas al viento las ilusiones de opositores y hasta algún kirchnerista de reinstalar el debate sobre compensaciones a pequeños productores que deben pagar la misma retención a la exportación de granos que los pooles de siembra. Dos que votaron a favor de las retenciones, los santafesinos Jorge Obeid y Walter Agosto -titular de la Comisión de Presupuesto- presentaron un proyecto en ese sentido, que disparó la ira del matrimonio Kirchner.

Mientras los asuntos de fondo quedan relegados, el campo sólo es motivo de atención por las fuertes sequías que azotan a seis provincias. El pasado miércoles los diputados convirtieron en ley la ayuda de 70 millones de pesos en subsidios para productores de Santa Fe y Chaco. Y aplazaron para esta semana la sanción de otros 100 millones para Buenos Aires, La Pampa, Córdoba y Corrientes.

"Es insuficiente", protestan los dirigentes rurales. "Es lo que hay", les contestan desde el kirchnerismo. En tanto que Morini insiste en la falta de previsión: "Pedí un fondo de emergencia de mil millones fijos y mandaron un proyecto de 150 para todo el año, que ahora ni siquiera quieren votar". No es lo que cree Cantero. "El Gobierno acepta subir el monto hasta 320 millones, pero ahora la prioridad es atender los pro

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