Cuentas públicas: la Nación gana y las provincias pierden

Ajustes impositivos y malabares financieros en el interior.

02deSeptiembrede2008a las07:16

Hay dos impuestos que en los primeros siete meses del año le reportaron, limpios, 24.922 millones de pesos al Tesoro Nacional: las retenciones a las exportaciones y los derechos de importación, que no se coparticipan con las provincias. Sumando lo que dejaron otros dos que se coparticipan muy poco -Cheque y Combustibles-, la cuenta arroja cerca de $ 38.000 millones, unos 12.400 millones de dólares.

Más de la mitad de esa montaña de plata sale de las retenciones, con una recaudación que creció 95%. Y eso explica el intento, aunque fallido, de aumentarlas a través de la Resolución 125, o la posibilidad de que por una vía menos traumática el Gobierno pueda volver a la carga.

Por ahora no más que una especulación, ronda la idea de incluir en el Presupuesto de 2009 reajustes en los impuestos a la soja y a otros granos. Se aliviaría la carga sobre los pequeños y medianos productores y se la acentuaría para los grandes. Más presentable, la variante redundaría, en cualquier caso, en mayores ingresos para el Tesoro Nacional.

Es un dato de la realidad, en cambio, la enorme poda que el Gobierno le ha pegado a los fondos que, discrecionalmente, distribuye entre las provincias para gastos corrientes y obras públicas. Según informes privados, han caído 1,7% en lo que va del año: muchísimo más si se computa la erosión que les provocó la inflación, la que uno prefiera. En 2007, esas mismas transferencias había crecido arriba del 25%.

Además, por el enorme peso que tienen las retenciones en el total, la recaudación nacional crece bastante más que la parte que se coparticipa con el interior.

Así, por donde se lo mire, las provincias pierden posiciones frente a la Nación en el reparto de los recursos y, de hecho, contribuyen a aliviar las cuentas fiscales del poder central. La contracara: enfrentados a ahogos financieros crecientes, cada vez más gobernadores deben apelar a medidas de ajuste impositivo en sus territorios.

Un relevamiento de la consultora abeceb.com muestra que, por el camino de aumentar la presión fiscal, Buenos Aires busca hacerse de 900 millones de pesos este año y 2.200 millones el que viene. Que Córdoba va detrás de 440 y 800 millones, respectivamente. Y que Santa Fe espera recaudar 670 millones en 2009. A la medida de sus necesidades, también hay ajustes impositivos en Misiones, Neuquén y en otras provincias.

Siempre, el grueso de la carga se deposita en Ingresos Brutos, de lejos el gravamen que más ingresos propios aporta a los fiscos del interior. Pero a la vez, el de mayor efecto inflacionario: sencillamente, porque, en la magnitud que puedan, empresas y grandes comercios van a trasladarles a los consumidores finales la suba de sus costos.

En algo bien parecido a una guerra fiscal, las provincias procuran por todos los medios suplir la plata que no les viene de la Nación. Y en varias, con el riesgo de que, por haber eliminado exenciones, haya negocios que se muden a lugares donde el beneficio todavía se mantiene: el conurbano bonaerense versus la Capital Federal, por ejemplo.

Con el acceso a otras fuentes de financiamiento cerrado, Buenos Aires busca autorización para una ley que le permita colocar un bono de hasta 2.000 millones de pesos en el Instituto de Previsión Social provincial, un organismo con cuentas altamente superavitarias. Es, al fin, un modo de transparentar los apremios. Según datos privados bonaerenses, en lo que va del año Daniel Scioli recibió 500 millones menos que Felipe Solá en el mismo lapso de 2007.

Tal vez ya no pueda decirse, enteramente, que la caja del poder central rebosa de plata. Porque hasta julio ha debido echar mano a $ 4.500 millones del Banco Central y podría llegar a 6.000 millones. Se acumulan atrasos en los pagos a contratistas y proveedores y recortan inversiones públicas. Y

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