Lácteas insisten en que no pueden aumentarles el precio a los tamberos

Las industrias afirman que hay sobreoferta y no pueden pagar los $ 0,94 que fijó Moreno. Los tamberos dicen que ese valor no alcanza, y que por la sequía no tienen más alimentos.

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03deSeptiembrede2008a las07:14

Representantes de la industria lechera se reunieron ayer con dirigentes de la Mesa de Enlace para encontrar algún tipo de consenso previo al encuentro que congregará mañana al Grupo Lácteo con el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Por lo mismo, hoy habrá otra reunión entre lácteas y algunas entidades de tamberos.

Lo curioso es que ambos sectores coinciden en que no pueden seguir soportando el actual precio intervenido de la leche cruda, fijado en $ 0,945 por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en julio pasado, que acaba de ser prorrogado hasta fin de mes por Cheppi. Las industrias dicen que no pueden pagarlo, y los tamberos, que no les alcanza.

Según las lácteas, el desestímulo a la exportación con el sistema de precio de corte (establecido en u$s 3.116 la tonelada cuando el valor internacional alcanzó los u$s 5.500), junto con un aumento de la producción en el primer semestre, dejó unos 500 millones de litros de leche extra en el mercado interno. A ello se agregan otros 100 millones por la veda a la exportación de quesos que aplicó Moreno y el aumento estacional de leche que hay en primavera. Según las empresas, resulta muy complicado colocar ese sobrestock generado en agosto y –dicen– que tampoco pueden aumentar los precio internos porque la gente no va a pagar más.

Más o menos con esos argumentos, las lácteas dicen que no podrán seguir cumpliendo con el valor acordado de pago al tambero.

Por su parte, varios productores de leche se quejan de que ya hace un par de meses que las lácteas no les están pagando el precio convenido. Un tambero, proveedor de una de las dos mayores industrias del país, le mostró a este diario que en julio le habían liquidado $ 0,89, y aún no cobró el subsidio de $ 0,104 por litro de ese mes que se supone paga el Gobierno.

Además, los productores dicen que tuvieron que confinar las vacas por la sequía, la más grande de los últimos 50 años, y así se comieron en seis meses las reservas de alimento de un año. “Las arcas están rotas y, si no llueve, no va a haber pasturas naturales como para sacar a comer a los animales”, señaló un productor. “Lo que no entiendo es por qué la industria no pide enfáticamente que se libere la exportación, ahora que el precio internacional de la leche cayó y está muy cerca del valor de corte”, se preguntó.

La mesa de enlace manifestó preocupación por la perspectiva negativa para la actividad.


Paula López y Alejandra Groba.

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