Si la política no cambia, el país perderá una oportunidad única en agroalimentos

Según la Fundación Producir Conservando, la Argentina podría generar 122 millones de toneladas de granos en 2015, pero deberá tener políticas para mejorar fertilización y acopios.

05deSeptiembrede2008a las07:17

El mundo se está asomando a un cambio estructural inédito, vinculado con el surgimiento de China como el continente del siglo XXI, un cambio que abre una oportunidad sin precedentes para la Argentina. Así opina el economista y sociólogo Juan Llach, que ayer presentó el trabajo “El auge de la demanda mundial de alimentos 2005-2020: una oportunidad sin precedentes para la Argentina”, elaborado para la Fundación Producir Conservando.

El rápido crecimiento de los ingresos de Asia, África y América Latina (es decir, 4.100 millones de personas, dos tercios de la población mundial) y su consecuente incorporación al consumo, no parecen un cambio efímero, dijo el economista. Así, aún estimando escenarios de crecimiento moderado de los países emergentes, y sin considerar la demanda adicional de granos para biocombustibles, “es muy probable que el aumento del consumo mundial de alimentos exceda las proyecciones existentes”, señaló

Para Llach, el inicio del siglo sólo ha traído la primera parte de esta revolución mundial de los alimentos, por lo que sólo se ha asistido a un shock de la demanda, aún no acompañado por la oferta, lo que ha dado lugar a las enormes alzas de precios. “Lo más probable es que a esta etapa le siga otra, en la que la oferta crecerá, impulsada por los nuevos precios y probablemente también por aumentos de la productividad, originados, por ejemplo, en los desarrollos de la biotecnología”, señaló.

Impacto local

Para la Argentina, ello puede aparejar tanto efectos ventajosos (por su mayor productividad natural en la producción de granos, carnes y lácteos, entre otros alimentos)–, como amenazantes, puesto que los cambios técnicos bien podrían reducir la importancia relativa de las ventajas naturales.

Para el economista, de aquí a 2020, en una proyección de mínima, la mayor demanda excedente se dará en soja (2 36,2 millones de toneladas en 2020), pollos (47,8 millones) y frutas de pepita (peras y manzanas, 62,8 millones). En trigo y cítricos la demanda excedente será más moderada (28,9 millones y 15,6 millones, respectivamente).

Lo que hoy se pierde

Según Llach, la actual política de retenciones e intervenciones sobre el comercio exterior, que les impide a los productores acceder a los precios internacionales, le está haciendo perder al país u$s 16.668 millones anuales de producción y u$s 9.981 millones en exportaciones, de los que la mitad proviene del complejo sojero. Del resto, u$s 1.280 millones sería lo que podría aumentar la exportación de carne vacuna; u$s 1.261 millones, la de trigo; u$s 1.059 millones, la de leche; u$s 780 millones, la de maíz, y u$s 500 millones, la del complejo girasolero.

Sin embargo, según aclaró el economista, una eliminación de las políticas restrictivas sobre las exportaciones debería ser acompañada por otro sistema que permita mantener a raya los precios de los alimentos, mediante subsidios a la demanda (y no a la oferta, como hasta hoy).

Acopios y nutrientes

Por otra parte, los consultores Gustavo Oliverio y Gustavo López presentaron en la jornada de ayer un trabajo sobre la sustentabilidad de la producción de granos a 2015. Según Producir Conservando, para entonces, el país podría generar 122 millones de toneladas de granos (desde los 97 millones de este año), pero ello sólo será posible en ciertas condiciones.

Por una parte, hace falta incrementar un 76% el uso de fertilizantes respecto de la campaña pasada, a 4,4 millones de toneladas, que ascenderían a 5,3 millones si a los cinco cultivos principales se agregan los nutrientes que requieren los frutales, hortalizas, pasturas, etc

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