En el norte, el trigo no cubre los costos

Por la falta de agua se esperan rindes menores a 10 quintales.

05deSeptiembrede2008a las07:30

Jesús María. El avance que en la última década emprendió la frontera agrícola hacia el norte provincial le había permitido al trigo encontrar más tierra disponible para potenciar su producción. Fue así que en la zona comprendida por los departamentos Colón, Tulumba, Totoral, Río Seco y la porción oeste de Río Primero el cereal ocupó con regularidad alrededor de 100 mil hectáreas y fue capaz de expresar un rinde promedio de 22 quintales por hectárea, según tiene bien contabilizado León Murúa, jefe del Inta Jesús María.

Un referente autorizado para dimensionar los números del trigo, a partir del seguimiento exhaustivo que realiza en la región desde hace 10 años a través de una red de ensayos de variedades.

Pero en la presente siembra la foto cambió. "De las 100 mil hectáreas que se hacían con trigo, en esta campaña no hay más de 15 mil hectáreas de las cuales 40 por ciento es bajo riego", advirtió Murúa durante una reunión que La Voz del Campo mantuvo con un grupo de productores de la región.

Para colmo, lo que está sembrado no ofrece nada de garantías. Los lotes aún no fueron bendecidos por ninguna lluvia, que están ausentes desde abril, un déficit que se traducirá en una reducción sensible de los rindes. "En la mayoría de los planteos en secano no se van a salvar los costos", admitió Pedro García, productor de Jesús María y Despeñaderos, mientras observa un lote de trigo, a punto de ingresar en floración, que no aportaría más de seis quintales por hectárea. Un diagnóstico que fue compartido por el resto de sus colegas presentes.

Poco y malo. Con un rinde de indiferencia que los productores estiman entre 10 y 11 quintales en campo propio, y según la tecnología aplicada, no son muchos los planteos que –de no revertirse el cuadro de sequía extrema que atraviesan– van a superar ese umbral.

"Veníamos con rindes de entre 20 y 22 quintales, pero en esta campaña no creo que superemos con suerte los 12 quintales", reconoció Marcelo Serafini, productor triguero de Río Primero.

Los antecedentes de baja precipitaciones colectadas por los lotes durante la primavera pasada y el último verano llevaron al productor a recortar sensiblemente el área con trigo. De las 700 hectáreas de la última campaña, el cereal pasó a ocupar 250 hectáreas en la actual, bajo un esquema que apuntó a las siembras más tempranas. "Lo afectó la helada de agosto y eso le recortó los rindes entre 10 y12 por ciento", sostuvo Serafini. El déficit hídrico que padecen y las altas temperaturas registradas días atrás, con registros superiores a los 30 grados, se complementan para hacer un panorama muy comprometedor para los trigales en etapa de espigazón. "Muestran una espiga de inferior tamaño que se traducirá en una menor cantidad de granos y, por ende, de rendimiento", aseguró el productor Omar Candela.

En sociedad con Pedro García, Candela venía haciendo trigo en la zona de Jesús María desde 1996. Pero este año resolvieron no hacerlo.

“Veníamos con el arrastre de la falta de agua desde la primavera pasada lo que retrasó las siembras. En ese escenario, de cultivos implantados tarde que consumieron agua hasta marzo, hizo que resolviéramos no hacer trigo”, resumió Candela.

Déficit. La última vez que los campos de la región vieron caer agua del cielo fue en marzo. El día 20 cayeron en Jesús María 20 milímetros. Para la estadística se contabiliza un milímetro en abril. Desde ahí en más no llovió más. “Históricamente marzo es un mes de 158 milímetros y este año fue de sólo 54 milímetros; abril es de 90 milímetros y este año de sólo uno. Para un total de lluvias promedio entre diciembre y agosto de 717 milímetros, en 2008 sólo se reunieron 451 milímetros. Esos 266 milímetros que faltan son lo que generaron

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