A pesar del férreo control policial, hubo protesta rural

Las secuelas de la puja reinante entre el Gobierno y el sector agropecuario se colaron ayer en la visita de Cristina Fernández a la localidad santafesina de Arroyo Seco, la primera que realiza a esa provincia desde el comienzo del conflicto.

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06deSeptiembrede2008a las08:37

Más de un centenar de productores de la región tensaron el clima del acto que encabezó la presidenta con un tractorazo en las cercanías de la fábrica de Grimoldi.

La manifestación de los ruralistas, pertenecientes a la Federación Agraria y a grupos autoconvocados, se organizó bajo dos consignas: "repudiar la llegada de Cristina Fernández y lograr alcanzarle a ella o a algún integrante de la comitiva presidencial un petitorio con los reclamo y las necesidades que acechan al sector".

Al llegar al lugar en caravana por la ruta 21, previa congregación en la autopista Rosario-Buenos Aires a la altura de Arroyo Seco, los productores se encontraron con un importante despliegue policial que les impidió el paso. Sin embargo, lograron burlar ese primer control tomando un camino alternativo que los condujo hasta un campo ubicado a escasos metros del sector designado para el aterrizaje del helicóptero que trasladó a la presidenta desde el aeropuerto de Rosario. El propietario del campo, Fernando Velles Aguirre, estaba molesto porque los uniformados lo habían invadido y él había autorizado el ingreso de los ruralistas.

Fue allí donde comenzaron los primeros forcejeos y empujones de los manifestantes con la policía, que tenía orden de despejar la zona. "Habíamos acordado que dos de nosotros iba a poder llegar hasta la presidenta o alguien de su comitiva para entregarle el petitorio. Llegamos y nos encontramos que no podemos pasar. Nos mintieron y nos mandaron a la gendarmería", se quejó ante Clarín Pedro Peretti, dirigente de la mesa directiva de la Federación Agraria.

El clima se tensó aún más con la llegada de la presidenta. Al verla descender del helicóptero, y a diferencia de los aplausos provenientes del sector donde estaban ubicados los militantes kirchneristas, los productores se agruparon contra el cordón policial que los contenía y la recibieron con insultos y silbidos.

La misma postal se repitió cuando, ya finalizada la ceremonia, Cristina se subió al helicóptero y abandonó el lugar. El final de la jornada quedó signado por los cruces de palabras entre los ruralistas y los militantes K a un lado y otro de la alambrada de la fábrica.

 

 

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