La mesa está servida

Por donde se lo mire, el mundo aumentará fuertemente la demanda de alimentos durante los próximos años.

06deSeptiembrede2008a las08:57

Eso sucederá gracias a que los países emergentes mejorarán sus ingresos y, por ende, presionarán sobre la oferta. Así aparecerán nuevos clientes para la Argentina, que tendrá la oportunidad de desarrollar aún más su sector agroalimentario.

Esas ideas se sostienen en el trabajo "La demanda mundial de alimentos 2005-2020: una oportunidad sin precedentes para la Argentina", presentado por la Fundación Producir Conservando.

El informe, elaborado por el Dr. Juan Llach y Marcela Harriague señala que aproximadamente 4.100 millones de personas en Africa, América Latina y Asia -cerca de dos tercios de la población mundial- están aumentando rápidamente sus ingresos desde niveles muy bajos; y esto producirá consecuencias sin precedentes sobre la demanda de alimentos.

"En los últimos quince años de cada 100 dólares que aumentó el consumo de calorías en el mundo, 92,5 llegaron de los países emergentes", explicó Llach. Con esos datos "no hay duda de cuáles son los nuevos clientes de Argentina", agrega.

Para hacer la estimación, el trabajo toma como base los precios de los alimentos del 2005 de la FAO (porque fue el último que la entidad hizo estimaciones de consumo).

Hacia el 2020 los países emergentes serán responsables del aumento en el consumo del 98,3% de la carne vacuna; entre el 85,7% y 87,9% en carne de pollo; 88,5% en leche; 88,9% en trigo; 94,5% en maíz; entre el 95,3 y 97,4% en soja; 71% en girasol; 98,8% en frutas de pepita y 84,2% en frutas cítricas.

En ese boom de consumo, los grandes protagonistas son las naciones asiáticas, con China e India a la cabeza. ¿ Por qué?

Llach explica que aumentarán su consumo propio. Con ello, subirá el precio de los commodities que a su vez, impulsarán a los países productores de commodities.

Además hay que agregarle los límites ambientales. China e India ya tienen problemas de contaminación que impiden que aumente su estructura productiva.

También, ante el aumento del petróleo se suma la producción de biocombustibles.

Por último, en esos países apreciarán su moneda y por ende, aumentarán su consumo.

En ese marco Argentina, como productor de granos, carnes y leches "se está perdiendo de exportar 10.000 millones de dólares de exportación y 16.000 de exportación por año gracias a políticas cortoplacistas", asegura Llach.

"El gran desafío que tiene la Argentina por delante es encontrar una economía política que no reprima el desarrollo de su sector más eficiente, el agroalimentario, pero dando cabida al mismo tiempo al desarrollo de la industria y de los servicios", plantea Llach.

Los cuatro pilares mundiales sobre los que se apoya la oportunidad para nuestro país son:

La enorme disponibilidad de mano de obra en Asia.

Los dinamismos del consumo y la nueva "sociedad de los pobres".

El cambio tecnológico, la mejora de los términos del intercambio y la convergencia.

La existencia de políticas económicas mucho más sensatas que en el pasado

Con todo, la Fundación Producir Conservando proyecta que para el 2020, habrá exceso de demanda en todos los bienes analizados. Así el mundo exigirá 6,8 millones de toneladas más de carne vacuna; 47, 8 más de pollo, 21,5 de leche; 38,9 de trigo, 34,5 de maíz; 236 de soja; 62,8 de frutas de pepita y 15,6 de frutas cítricas. Afuera queda el girasol, que es el único que tendrá exceso oferta porque "se lo consume en países con altos ingresos", explica Llach.

"Eso provocará más presión al aumento de precios", señala Llach. Sin embargo no hay que alarmarse por una posible inflación porque "aún falta ver cómo reaccionará la oferta que ya está empezando a responder", agrega.

Pero este proceso no será pasajero: "es bastante probable que el crecimiento de la gran

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