El clima y su impacto en el manejo y resultado de los planteos técnicos de producción

El Dr. Walter Mario Vargas (FCEyN – CONICET) en ocasión de su disertación en Mundo Agro 2008 se adentró en el conocimiento de la variabilidad climática, los conceptos y las herramientas para su predicción.

11deSeptiembrede2008a las17:44

Como dato fundamental rescató la necesidad de perfeccionamiento y capacitación de los productores agropecuarios que leen los pronósticos y evalúan la información climática. “Hay que adentrarse en el tema meteorológico porque conociendo en mucho más sencillo dejar de lado la información prescindible”, explicó.

Además, Vargas profundizó en el cambio climático que se viene apreciando. Comentó que donde más se extendió la agricultura en los últimos 30 años, es decir Pampa Húmeda, NEA, NOA y Patagonia se sintió mucho en el impacto en el cambio en las isoyetas o registros de precipitaciones. En todas las regiones mencionadas hubo crecimiento de lluvias en lapsos más cortos. “Por ejemplo en Tucumán y Santiago del Estero – tomando zonas antes altamente marginales para la producción agrícola-, los aumentos se registraron significativamente durante los veranos y mes a mes”.

El Dr. Vargas recomendó tener mucha precaución al momento de leer de los pronósticos: “No es cierto que uno se pueda arreglar sólo con estos pronósticos para la toma de decisiones. Cuando se recibe información muy terminante hay que prestar atención porque los pronósticos son probabilísticos y no determinísticos. Generar pronósticos sólo con el Niño y la Niña tampoco resulta siempre fiable”.

Para tener una visión más cabal y profundizar el modo de trabajar, el Dr. Vargas aconsejó basarse en los pronósticos meteorológicos a largo plazo, monitorear para encontrar índices de sequía y buscar los predictores de la correlación regional de las lluvias.

Finalmente, el especialista se refirió a los pronósticos que llegan del exterior e indicó como necesario buscar la información útil para la agricultura en la Argentina, desenmascarar los pronósticos más triviales y profundizar en la capacitación de quien lee los pronósticos. “Aprendan a identificar las variables climáticas que más afectan sus tomas de decisiones. Aprendan un poco más, porque se está frente a un sistema altamente complejo. Hay que acercarse a la meteorología, aprender con detalle y tener más cerca al meteorólogo”, aconsejó.

Por su parte, el Dr. Federico Bert de la UBA ahondó en los aspectos positivos que trajo acarreada la variación climática de las últimas décadas en el país. “Entre los cambios cuantitativos podemos citar que el incremento de lluvias permitió aumentar significativamente el rinde en zonas en las que ya había agricultura. Según datos del INTA Cautelar se pasó de 12 a 40% de aumento de producción en algunos casos, y hubo regiones en las que aumentó aún más, sobre todo en aquéllas en las que las precipitaciones eran más erráticas. Sin embargo, hay que destacar que en igual tiempo el rinde de los cultivos aumentó también por el paquete tecnológico aplicado”.

Entre los cambios cualitativos identificables el Dr. Bert enfatizó: “Pudimos empezar a hacer cultivos donde no se podía, o bien crecer significativamente en zonas como el Norte de Córdoba que en dos décadas pasamos de tener un 10% de superficie cultivada a tener un 80%”.

Ahora bien, el investigador aclaró que el clima fue condición necesaria pero no suficiente para que se diera ese salto cuantitativo y cualitativo. “Sin tecnología y sin capital social no habría sido posible”, destacó Bert.

Para analizar un escenario plausible y dejando en claro que no se trataba de un pronóstico, Bert analizó la pregunta del millón. ¿Que pasaría con los sistemas agrícolas que crecieron con el cambio climático si volviera la época de sequía?

Para Bert, el impacto sería intenso en zonas como el

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