Sinsabores locales: éramos pocos y quebró Lehman

La caída del cuarto banco de EE.UU. se sumó a las penas domésticas y golpeó con dureza a todos los activos argentinos. El Merval se desplomó más de 5%, los bonos perdieron más de 7% y subió un centavo el dólar en la city porteña. La recuperación, dicen los analistas, todavía estaría lejos.

16deSeptiembrede2008a las07:37

Como era previsible la noticia del quiebre de Lehman Brothers que se conoció el domingo a última hora impulsó una apertura de semana negra para todas la bolsas del mundo. Argentina no sólo no fue la excepción sino que fue una de las de peor desempeño en la región, detrás de la bolsa brasileña que perdió más de 7%. El Merval retrocedió un 5,18% ubicándose en los 1.562,14 puntos. Es la caída más profunda desde enero de este año y el nivel más bajo desde septiembre de 2006. En rigor, incluso con la crisis del campo que no se veía un derrumbe de este tenor. En el mercado aseguran que la situación es crítica porque a los problemas domésticos se agrega un escenario internacional bastante más complicado del que se preveía, lo que aumenta la aversión al riesgo y un fly to quality entre los inversores. “En este contexto, una pronta recuperación del Merval es muy difícil por una creciente aversión al riesgo y como todos los emergentes cayeron, es probable que mercados como el de Brasil, por ejemplo, se lleven todas las miradas de los inversores de darse un rebote”, dijo Mariana De Mendiburu, de Portfolio Personal. Cabe aclarar que al mismo tiempo los commodities, grandes aliados de los emergentes, se están desinflando, lo que empeora el panorama local, sobre todo porque casi la mitad del Merval está ligado a la evolución de materias primas. Lo único que no estuvo a tono con la jornada negra de ayer fue la suba de 7% de Molinos, entre rumores que se confirmaron después del cierre de que la compañía recomprará un 10% de sus acciones.

El dólar volvió a subir pero Redrado lo sigue de cerca

En el mercado cambiario, en cambio, el impacto fue menor. Si bien aumentó la demanda de dólares, la divisa en el segmento mayorista subió sólo 4 milésimas desde el cierre del viernes. Claro que hubo una ayuda desde el Banco Central (BCRA) que salió a vender dólares en el spot – aunque poco, en el mercado estiman alrededor de u$s 20 millones– para sostener a la divisa y que no sobrepase los $ 3,10. De esta manera, el dólar para los grandes jugadores terminó $ 3,085 comprador y $ 3,087 vendedor. El Central además quiso impulsar las ventas de los privados vendiendo a futuro, ubicando a la divisa por debajo de los valores del spot. Pero no dio resultado. En tanto, en las pizarras de las casas de cambio el dólar al público cerró un centavo arriba de la cotización de la semana anterior, ubicándose en $ 3,07 para la compra y $ 3,11 para la venta. “No hay corrida y tampoco pánico hasta el momento, ya que éste es un mercado controlado y con algunas restricciones para los inversores, entonces no hay mucha gente que quiera comprar a $ 3,10 sabiendo que la divisa no estará por encima de $ 3,15”, explicó un operador que prefirió el anonimato. Por otra parte, “el contado con liqui”, como se conoce al cambio que convalidan quienes buscan sacar sus fondos del país sin pasar por el mercado formal, subió de $ 3,13 a $ 3,15, lo que demuestra que tampoco hubo una fuerte fuga de capitales al exterior. Con todo, la mayoría de operadores consultados sostienen que, sobre todo por la creciente inflación, para fin de año el dólar estará en $3,20.

Sigue la agonía para los castigados bonos locales

La deuda argentina no escapó ayer del castigo generalizado. El riesgo país de todos los emergentes se disparó y el argentino trepó a 825, unos 74 puntos más que el cierre de la semana pasada. Los analistas aseguran que a la crisis de los títulos públicos locales le quedan varias horas de agonía. “Como cabe de esperarse cuando hay malestar

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