EE.UU. tira un salvavidas: se quedará con la deuda incobrable de los bancos

Se busca dar liquidez al sistema y fijar un precio para activos de mala calidad. Aún se desconocen los detalles del plan, pero sería similar al que ya se aplicó en EE.UU. a finales de los ochenta o en México tras la crisis del Tequila.

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19deSeptiembrede2008a las07:49

El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, confirmó ayer por la noche la noticia con la que el mercado se había ilusionado durante el final de la rueda. Y apeló al sentido patriótico de los americanos al asegurar que “este país es capaz de unirse y hacer las cosas rápido cuando es necesario para el bien de la gente”. El funcionario anunció que trabaja junto a líderes del Congreso en un plan para atender los “riesgos sistémicos” en los mercados estadounidenses y lidiar con los activos problemáticos de las instituciones financieras. “Hablamos sobre un abordaje integral que exigirá que la legislación trate con activos no líquidos y los balances generales de las instituciones financieras”, dijo Paulson. Y todo se hará, según sus palabras, de forma “expeditiva”.

Si bien no se dieron detalles, se especula con la constitución de un fondo que se encargue de administrar la deuda “mala” o incobrable. Según trascendió, la propuesta sería una versión modernizada de lo que fue Resolution Trust Corporation (RTC), un ente creado en la década del 80 en la llamada crisis de Savings & Loans (ahorros y préstamos) en ese país y similar al FOBAPROA, un fondo creado en el pos-Tequila mexicano.

La medida apunta a crear liquidez, que hoy es el problema central que debe afrontar el sistema financiero mundial. El hecho es que tanto bancos como empresas, sobre todo aquellos más expuestos a bonos hipotecarios, no encuentran mercado hoy para venderlos y hacerse de dinero fresco. Según Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres, “la gran dificultad es que la iliquidez trae consigo un riesgo de contraparte, es decir, el temor de que los emisores de estos activos no paguen a los inversores. El plan ayudaría a reducir este riesgo y que se disemine a otros sectores”.

De cualquier manera, esto significaría una pérdida que a la larga deberá asumir el Estado, ya que habrá que ver si esos activos son susceptibles de posteriores ventas. Por otra parte, los actuales tenedores de estos activos sí o sí perderán ya que el virtual fondo no se los comprará al 100% de su valor. “Igual es positivo porque los tenedores no tienen plaza en donde colocarlos. Es similar a un market maker”, dijo un operador.

Claro que habrá que ver la letra chica, el alcance y la manera de instrumentar la medida, que hasta ahora se desconoce. En este sentido, Darío Epstein, director de Research for Traders, dijo que “el proyecto es un salvataje porque extirpa el cáncer que está quedando en algunas entidades”, pero enfatizó que “es muy importante conocer cómo se hará, ya que el fondo podría comprarlos contra préstamos o ser accionista de las instituciones a las que le compra esta deuda”. Sea como fuere, para Epstein, “lo cierto es que se trata de un instrumento más, más allá del Tesoro y de la Fed, que entre tanto salvataje e inyecciones de dinero, está deteriorando de forma avanzada sus balances”. Por lo pronto, sólo el anuncio alcanzó para calmar los ajetreados ánimos (ver pág.2). Pero el éxito del plan sin dudas recaerá en su estructuración, a la vez de la decisión que tome el Congreso a sólo siete semanas de las elecciones y con un Bush muy deteriorado en popularidad.

Por Dolores Ayerra.

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