Fuerte baja en el número de beneficiarios del plan Jefes

Llega a 570.000, un cuarto de los que tenía en 2002; la mayoría consiguió empleo.

22deSeptiembrede2008a las07:52

El plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, creado durante la emergencia económica y social de 2002, conserva ahora el 25% de beneficiarios que llegó a tener.

¿Qué pasó con quienes ya no están incluidos en la prestación? Según datos aportados por el secretario de Empleo, Enrique Deibe, desde mayo de 2003 752.000 personas (más de un tercio) consiguieron empleo; 347.000 fueron traspasadas al programa Familias del Ministerio de Desarrollo Social; 92.500 se mudaron al Seguro de Capacitación y Empleo de la cartera laboral, y 438.500 perdieron el derecho a la prestación por motivos diferentes, como la caída de algún requisito. Así, son alrededor de 570.000 los desocupados que siguen cobrando aquel plan.

Más allá de estar de acuerdo con la estrategia, puesta en marcha un par de años atrás, de transferir beneficiarios a un programa asistencial o de capacitación, dependiendo de la condición de empleabilidad de la persona y de su voluntad de aceptar o no el pase, los analistas de temas sociales se concentran en dos críticas a la política actual:

  • Aunque con excepciones, en líneas generales, los planes se mantienen cerrados al ingreso de nuevos beneficiarios, cuando siempre hay quienes caen en el desempleo o la pobreza, aun en tiempos de crecimiento y de mejora de los indicadores sociales. De todas formas, se estima que ahora no se está aliviando la pobreza, sino todo lo contrario, a causa de la inflación.
  • Falta de actualización de los montos. "Los $ 150 [otorgados por el Jefes de Hogar] de 2002 valen hoy en términos reales menos de $ 75", estimó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Según consideró, mantener programas con montos tan bajos (como el Familias, que citó, que prevé asignaciones de 155 a $ 305, según la cantidad de hijos) constituye un "mecanismo de cristalización de exclusión". Por eso, consideró que, entre otras medidas, debería crearse un sistema universal de asignaciones familiares.

Leonardo Gasparini y Guillermo Cruces, del Centro de Estudios Distributivos de la Universidad Nacional de La Plata, coincidieron en proponer la extensión de los pagos por familia y estimaron que el pago de los planes debería ajustarse según el valor real de los alimentos básicos. "Debe haber un piso ligado a umbrales elementales de satisfacción de necesidades", opinó Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Cedes), de la Universidad de Buenos Aires.

Capacitación
Respecto del seguro de capacitación, que prevé un pago de $ 225 mensuales y un compromiso de formación y búsqueda laboral, Salvia sostuvo que es una estrategia muy importante si se asocia a una salida laboral "en el Estado, en el tercer sector, o al menos a manera de período de prueba o pasantías, en sectores privados".

"El problema más importante es que los planes no están disponibles para toda la población, sino para los inscriptos en el Jefes de Hogar", advirtieron Gasparini y Cruces. "Según nuestros cálculos, existe una importante población excluida con características similares a los beneficiarios actuales, que podría ser cubierta a un costo razonable", afirmaron.

Deibe afirmó que hasta ahora se había aprobado una única situación de apertura para ingresar en el seguro de capacitación (en Desarrollo Social prevén otras para el plan Familias). El funcionario explicó que, mediante el plan de lucha contra el trabajo infantil, se había dispuesto dar becas al niño que es encontrado en situación de trabajo y, a la vez, permitir que el adulto de quien depende ingrese en el plan. "El programa se creó para los que quedan fuera del seguro de desempleo [previsto para empleados en blanco], pero en una primera instanci

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